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Cuando
llega el verano, también vuelven a las calles los quioscos de helados,
con una de las delicias más irresistibles del buen tiempo. Nutritivos
y ricos en energía, los helados son productos típicamente
veraniegos, que se pueden disfrutar durante todo el año. Además,
disponen de una amplia variedad, apta para todos los gustos.
Los más alimenticios son, sin duda, los que tienen la leche
como ingrediente base, aunque suelen ser también más
calóricos. Los helados 'de hielo', más conocidos como 'polos',
tienen poco valor nutritivo y menos calorías que los tradicionales.
Las proteínas y los hidratos de carbono que proporcionan los helados
hechos con leche son ideales para los niños
en fase de crecimiento.
Muchos adultos, sin embargo, se abstienen de probarlos porque engordan.
Bien es cierto que proporcionan grasas y una cantidad media de calorías,
pero su valor nutritivo también es muy elevado, por eso es recomendable
disfrutar de su sabor, aunque siempre con moderación.
Un postre milenario
Los
griegos fueron de los primeros en descubrir el placer de disfrutar de
las bebidas enfriadas con hielo. Mientras, en Oriente
ya se consumían mezclas de zumo de frutas con nieve y hielo a modo
de refrigerio. Los turcos y los árabes fueron los encargados de
difundir este producto por Europa, aunque se atribuye a Marco
Polo la divulgación de la receta -de ahí que los
helados también sean conocidos como 'polos'-.
Los italianos le llamaron 'sorbete', enriqueciendo la receta oriental
con miel
y nieve del Etna. Pronto, los maestros artesanos italianos se convirtieron
en auténticos virtuosos de la fabricación de helados, de
ahí la buena fama que tienen los helados procedentes de este país.
Se
atribuye a Francisco Procopio la producción industrial
de este postre, ya que en el siglo XVII ideó un aparato que conseguía
homogeneizar el hielo, el azúcar y las frutas.
La heladería que abrió en París se convertiría
en todo un éxito, gracias a sus excelentes sorbetes, mucho más
compactos y mejor mezclados, aunque en esa época este producto
era aún muy caro y sólo lo podían disfrutar las clases
más altas.
En el siglo XVIII llegaron los helados a América y, ya en 1846,
la norteamericana Nancy Johnson inventó la primera
heladora automática, fundamental para la posterior fabricación
en masa de este producto.
Aporte nutricional
El
helado, al ser un producto lácteo,
posee un alto poder nutritivo. Tanto es así que contiene un 14%
más de proteínas y 4 veces más carbohidratos
que la leche. Las proteínas, son los materiales de construcción
del cuerpo durante este proceso de crecimiento y los hidratos de carbono
son esenciales para proveer al organismo de energía.
Del mismo modo que la leche contiene aportes fundamentales de minerales
(sobre todo calcio), el helado también posee dichos elementos.
El calcio, como es sabido, es imprescindible para desarrollar huesos y
dientes sanos. Además, los helados
que incorporan fruta, chocolate o frutos secos a su composición,
incrementan el valor calórico de este producto, pero también
elevan su cantidad de vitaminas, hidratos de carbono y grasa.
Los helados poseen un 26% de materia grasa, en el caso de los elaborados
con leche entera; sólo un 1% si se hacen con leche desnatada. El
contenido graso aumenta si el helado lleva cacao o frutos
secos, pero estos productos también añaden al helado
aminoácidos fundamentales para el organismo.
Por último, los helados no 'engordan' tanto como se cree. Su
valor energético es medio, aunque depende mucho de los ingredientes
que se utilicen. Estos dulces poseen, aproximadamente, entre 150 y 300
calorías por cada 100 gramos.
Composición
y elaboración
Un helado tiene la siguiente composición:
-
8% de grasa (nata, leche, mantequilla, aceites
vegetales),
- 20% de azúcar (fructosa, jarabes, sacarosa),
- 10% de sólidos lácteos (leche, suero),
- edulcorantes, aromatizantes, estabilizantes,
- ácido cítrico para regular la acidez,
- agua,
- otros ingredientes adicionales (huevo, cacao, chocolate, fruta, bebidas
alcohólicas).
A la hora de elaborar el helado, los fabricantes calculan primero las
cantidades según cada fórmula y se mezclan bajo un riguroso control sanitario.
A continuación tiene lugar el paso más importante en la fabricación del
helado: la pasteurización. Consiste en un tratamiento
térmico que permite eliminar las bacterias de la leche.
Le
sigue la homogenización, que separa la grasa, más un
tiempo de maduración y otro de texturización,
donde la adición de aire es lo que le otorga la consistencia adecuada.
Para finalizar, se empaqueta y se mantiene a temperaturas de ultracogelación,
por debajo de 40º C bajo cero, para que se conserve en perfecto estado.
A pesar de que hoy en día los helados industriales son los más consumidos,
todavía podemos encontrar establecimientos donde es posible degustar
helados artesanos. Además, elaborar este postre en casa es muy fácil:
sólo tienes que animarte a sorprender a los tuyos con alguna de estas
sencillas recetas.
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| Helado de leche |
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Ingredientes:
1 l. de leche fresca,
media rama de canela,
2 clavos,
1 lata de leche evaporada,
50 grs. de coco rallado,
200 grs. de leche condensada,
azúcar,
vainilla.
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Elaboración
Cocer la leche con el coco, la rama de canela
y los clavos durante 10-12 minutos. Se cuela y se mezcla
con la leche evaporada, la vainilla, la leche condensada
y el azúcar que deseemos. La mezcla se vierte en un recipiente
rectangular y se introduce en el congelador. Una vez haya
adquirido consistencia, se desmolda y se corta en láminas
gruesas. Se puede decorar con canela en polvo, virutas de
chocolate o caramelo.
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Recetas de helado:
* Helado
de yogur
* Helado
de limón
* Helado
de crema de café
* Helado
de almendras
* Helado
de after-eight
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Los
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Redacción/Facilisimo.com
Imágenes: Sxc.hu;
Facilisimo.com.
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