Elaboración
Pelar la piña, cortarla en rodajas y quitarles el corazón. Reservar 6 rodajas y cortar el resto en trocitos colocarlos en un cuenco, verter 25 gramos de azúcar y rociar con el Kirsch. Dejar macerar.
Calentar la leche en un cazo con la ramita de vainilla y cocerlo unos 10 minutos; retirar del fuego y dejar templar. Batir las yemas en un cuenco con el resto del azúcar hasta obtener una mezcla suave y espumosa. Retirar la ramita de vainilla, verter la leche en el cuenco con las yemas y el azúcar, y continuar batiendo.
Pasar la mezcla a una cazuela y cocer a fuego moderado, sin dejar de mover con una cuchara de madera, hasta que la crema comience a espesar y formar un velo en la cuchara. Retirar del fuego y enfriar. Incorporar la nata líquida y mezclar. Añadirla a la piña macerada, mezclar bien y verter en un molde alargado. Introducirlo en el congelador durante 3-4 horas.
En el momento de servir, retirar el helado del congelador, mantenerlo a temperatura ambiente unos minutos y trabajarlo con un tenedor. Poner las rodajas de piña reservadas en platos individuales, distribuir por encima porciones de helado y completar el postre colocando una nuez caramelizada en el centro de cada rodaja.
Otros Datos:
Calorias: MEDIA
Comensales: 6
Coste: MEDIO
Dificultad: MEDIA
Origen: INTERNACIONAL
Tiempo: 40 MINUTOS
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