Lavar bien los calabacines, secarlos con un paño o con papel absorbente y cortarlos por la mitad en sentido longitudinal. Extraer la pulpa con cuidado de no romper la piel.
Poner las lentejas limpias en una cazuela, cubrirlas con agua y acercarlas al fuego hasta que inicien la ebullición, escurrirlas, retornarlas al recipiente, cubrirlas de agua fría dos o tres dedos por encima de su volumen, agregar los condimientos y cocer tapadas a fuego muy lento, sazonándolas unos minutos antes de apartarlas.
Escaldar los tomates, retirar las pieles y pepitas y troquelar 24 discos de tomate con un troquelador de 4 cntímetros. Pintarlos con aceite aromatizado con orégano.
Laminar los tomates cereza, disponerlos en una fuente de horno, aliñarlos con aceite, sal, azúcar y orégano y hornear a temperatura suave (100º) hasta que queden confitados. Emulsionar la vinagreta y amalgamar con la cebolla, perejil y anchoas.
En un recipiente, disponer el bacalao, los aromas y la leche. Tapar y acercar al fuego justo hasta que la leche inicie la ebullición (sin dejar que hierva). Retirar, dejar en infusión dos minutos y escurrir. Desmigarlo y aliñarlo con un hilo de aceite de orégano y dividirlo en 12 partes iguales.
Preparar 12 cilindros de cinta plástica de la medida de los círculos de tomate y disponer una lámina de tomate de base, encima, la parte correspondiente de bacalao y cubrir con círculo de tomate. Aliñar con aceite y un pellizco de sal.
Cortar a fina juliana unas hojas de lechuga y escurrir las lentejas. Para servir, disponer en el centro de la fuente los timbales de tomate y bacalao y alrededor las lentejas y la juliana de lechuga. Aliñar las lentejas con la vinagreta y decorar con los tomatitos confitados.