En primer lugar, el
pato (es el
salvaje, el ánsar) se limpia bien y se trocea; a continuación, se calienta un poco de
aceite de oliva en un recipiente y se fríen unos
ajos con el pato troceado. Tras unos minutos, se añaden los tomates, el pimiento, la
cebolla y por último, el
vino blanco y todo ello se marea hasta que el pato quede bien dorado.
Posteriormente, se le añade agua y se deja cocer durante 40 minutos. Una vez que el pato esté tierno, en el mismo caldo se le añade el arroz y se deja cocer durante unos 18 minutos, pasados los cuales, se retira del fuego, tiene que quedar en poco caldoso y dejarse reposar un tiempo antes de servir.