Pan,
aceite, sal, tomate... ¡listo! Y en menos de tres segundos. A veces
para saborear los más preciados manjares no es preciso realizar
un plato de extrema elaboración, basta con mirar a nuestras costumbres,
basta con hacer un pa amb tomàquet. Solo, con embutidos, carnes, pescado... con todo va bien. Sabroso, exquisito,
jugoso, tan sencillo como untar el pan con tomate maduro, algo tan típicamente
catalán, que consigue realzar cualquier pan o embutido hasta llevarlo
a la máxima expresión.
El tradicional pa amb tomàquet catalán
suele ser una llesca de pagès (pan típico) que se
tuesta y, posteriormente, se le unta una pizca de ajo y el tomate. A continuación,
además de añadir aceite y sal, es costumbre acompañarlo
con jamón del país o bien rico embutido
catalán como el fuet de Vic o la butifarra blanca.
Comida rápida diferente
Además
de ser una buena solución, que te sacará de más de
un apuro a la hora de cocinar, muchos consideran el pa amb tomàquet
como la mejor forma de fast food, que, a diferencia de la poco
saludable comida rápida, lleva lo mejor de la dieta
mediterránea. Es, por tanto, un nutritivo desayuno o merienda para los más pequeños, ya que su sabor gusta a todo el mundo.
En toda la comunidad son comunes los locales especializados en llescas
de pan con tomate,
son las llamadas llesquerías. Aquí encontraremos
todo tipo de torrades, tanto frías como calientes, acompañadas
de embutidos del país, carnes, escogidos quesos y la popular escalivada.
Además, suelen realizar también segundos platos de gastronomía
popular catalana como carnes a la brasa, suquet
de pescado o butifarra con mongetes.
Esponjoso y tierno
Su textura al paladar y su esponjosidad son únicas, pues de todos
es sabido que el aceite, la sal y el tomate dan como resultado un sabor
agradable y más tierno, ablandando al máximo el pan.
El origen del pa amb tomàquet es antiguo. Algunos
historiadores lo atribuyen a las antiguas masías de los pueblos,
cuando se untaba el tomate al pan con la finalidad de reducir su sequedad,
ya que solía quedarse muy duro. Otros, establecen que procede de un invento de los trabajadores, que,
mientras construían el metro de Barcelona, en los años 20,
plantaban tomates al lado de las vías y los recogían para
ablandar el pan duro que comían.
Feria del Pa amb Tomàquet
Tal es la importancia de este plato en Cataluña que las ferias
dedicadas al mismo se suceden por toda su geografía. Una de estas
es la de Santa Coloma de Farners, en Girona,
donde encontraremos una gran variedad de este típico manjar, diferentes
maneras de hacerlo y vestirlo: embutidos, quesos, arenques, anchoas, y
muchos más condimentos.
La Feria del Pa amb Tomàquet, que se celebra en el mes
de junio, dedica al aceite, ingrediente básico, un espacio importante.
Así, encontraremos una buena representación de aceites de
toda Cataluña, que le dan aquel gusto tan característico
y significativo al pan con tomate.
Libros de referencia
La simplicidad de su técnica y el resultado final, sabroso y sencillo,
vienen recogidos en diferentes libros dedicados a la gastronomía
catalana. El pa amb tomàquet, del autor Jaume Fàbregas,
recoge recetas de todo tipo; para desayunos, meriendas y comidas más
ligeras, y cómo no, exquisitas cenas (llesques de pa, bocadillos
y platos muy fáciles de hacer -para niños, jóvenes
y estudiantes-, que tienen como ingrediente principal el pan).
En el prólogo del libro hay una interesante explicación
de lo que representa el pan con tomate para la cultura catalana,
"por la simplicidad y esencia de sus ingredientes, el pan con tomate
se ha ganado, con los años, la mención del plato nacional
de Cataluña, ya que seguro que es el manjar más consumido
por más catalanes al cabo del año".
En Teoria i Pràctica del Pa amb tomàquet, de Leopoldo
Pomés, se explica cómo se debe hacer adecuadamente.
En este libro, Pomés nos ilustra dicha técnica culinaria
con imágenes y textos, identificándose con Cataluña,
sus símbolos y su gastronomía.
Aunque este recurso está muy extendido en todas las regiones catalanas,
Aragón, las Islas Baleares y otras zonas de la Comunidad Valenciana,
no es tan habitual en el resto de España. Afortunadamente eso está
cambiando. Prueba a degustarlo más a menudo y disfrutarás
de esta delicia, sencilla y única. ¡Repetirás, seguro!
Por Marta Burgués
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