|
A
pesar de la excelente aceptación que ha recibido hasta ahora, el
brunch es todavía para muchos un completo desconocido.
En realidad, se trata de una sana costumbre anglosajona, que se ha convertido
en una alternativa cómoda y original de invitar a tus amigos a
comer durante el fin de semana. La contracción de las palabras
breakfast y lunch ofrece como resultado el brunch,
una práctica que permite adaptar los hábitos alimenticios
diarios a los horarios más flexibles del sábado y del domingo.
No es más que una solución útil para comer y desayunar
a la vez, sobre todo si nos gusta invitar en nuestra casa, pero no queremos
complicarnos con un menú muy elaborado.
El
resultado ha de ser una mezcla equilibrada de dulces y salados,
donde abundarán los productos frescos y nutritivos, perfectos para
recuperarse de los estragos de las largas noches del fin de semana. Los
que no sean tan nocturnos, pero se levanten tarde, también están
de enhorabuena, porque se ofrece de 11 a 14 horas aproximadamente. La
norma es que no hay norma: los platos se adaptan a todo tipo de requerimientos.
Por supuesto, no pueden faltar los productos tanto para los más
golosos como para los amantes de los aperitivos y los alimentos salados.
Toma nota de los siguientes ingredientes que deben formar parte indispensable
de tu brunch:
1. Pan: varios tipos (de barra, baguette, chapata,
de molde), tanto blanco como integral, así como tostadas, colines
y biscotes. Se pueden hacer bocadillos y sándwiches, tostadas de
aceite de oliva o de mantequilla, mermelada o miel, así como untar
patés y quesos.
2. Bebida: fundamentalmente zumos, agua, cafés
e infusiones. También se incorporan refrescos, cerveza y vino,
dependiendo de la hora.
3.
Frutas, frescas y secas: plátanos, albaricoques,
manzanas, peras, fresas, melocotones, cerezas, uvas frescas, cualquier
variedad dependiendo de la temporada. Una macedonia o unas brochetas pueden
convertirse en una presentación excelente para la fruta. Para picar,
son perfectos los frutos secos y las frutas desecadas, como orejones,
dátiles, pasas o higos secos.
4. Embutido y queso: rollitos de jamón de york
o de pavo rellenos de ensaladilla rusa, paté, crema de queso o
sucedáneos de caviar; algunos embutidos ahumados, salami, lacón,
jamón curado. Es obligada una tabla de quesos con una variedad
adecuada (azules, suaves y lácteos, semicurados, curados). También
serviremos platos típicos de un desayuno continental como huevos
revueltos y salchichas.
5. Lácteos: yogures, batidos, leche, petit
suisse, crema de queso, mantequilla.
6.
Dulces: cruasanes, brioches, napolitanas, caracolas,
palmeras, tortitas, gofres, muffins, galletas, magdalenas... si son de
tamaño pequeño mejor, así los invitados podrán
probar varios tipos. Tampoco pueden faltar los cereales.
7. Canapés: patés, fiambres, berros, achicoria,
membrillo, salmón ahumado, escarola, queso, frutos secos, rúcula,
atún, marisco, lechuga, maíz, tomate, anchoas, manzanas,
sobrasada... No los hagas tú. Deja todos los ingredientes preparados
(lavados y picados si es necesario) en platos con panecillos y biscotes
cerca, y que los invitados se preparen el canapé que más
les apeteza.
8. Cóctel: el brunch más ortodoxo
ha de incluir un cóctel. El más habitual en Estados Unidos
es el bloody mary. En muchos restaurantes donde se sirve brunch
disponen de una amplia carta de cócteles.
9. Aderezos y condimentos: no faltará la sal,
la pimienta, vinagres, aceites y especias. En el capítulo de lo
dulce: azúcar, sacarina, siropes, miel, mermelada, mantequilla,
margarina.
10.
La mesa, bien puesta: con un bonito mantel y todo el
servicio (cristalería, vajilla y cubertería).
La ventaja de esta comida es que permite a todos disfrutar de la velada
por igual, tanto a los invitados como al anfitrión, y adaptar los
alimentos a todas las necesidades: puedes desayunar, almorzar o comer,
así como consumir más o menos productos dependiendo del
apetito de cada uno. Tanto mayores como pequeños gozan de este
almuerzo tan especial y se divierten compartiéndolo.
Sugerencias para un brunch fuera de casa
Si no te apetece preparar nada, siempre puedes recurrir a los muchos restaurantes
que ofrecen un menú especial de brunch los fines de semana.
En Madrid muchos establecimientos disponen de esta oferta, que normalmente
consiste en bufés libres para comer o desayunar a antojo, o en
otros casos, una amplia gama de platos en forma de menú degustación.
Los hoteles más selectos de la capital poseen servicios de brunch
bufé muy completos que oscilan entre los 45 y 60 euros (Palace,
Pza. de las Cortes 7; Ritz, Pza. de la Lealtad
5).
También degustarás platos muy variados y con precios para
todos los bolsillos en los siguientes restaurantes madrileños:
Nina (18 €, Manuela Malasaña 10),
Oliver (18 €, Almirante 12), Koffee
Art (25 €, Conde de Xiquena 3), o Hispano
(30 €, Castellana 78). En Barcelona, algunos locales donde
se sirven sabrosos brunch son Sandwich and Friends
(Pg. del Born 27), Dos Trece (con un original
brunch mexicano, Carme 40) y Santecafé
(Urgell 171).
Opina sobre este tema en el foro
de Platodeldia.com
Reportajes recomendados
Diez
preguntas clave sobre nutrición y dietética
Barcelona,
capital gastronómica
Comer en España
Redacción/Platodeldia.com
Imágenes: http://www.miscatering.com/;
Platodeldia.com.
|