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Cuando
a uno se le pide describir la comida tailandesa, la respuesta suele ser
"picante y especiada". Lo cierto es que no hay un único adjetivo
para describir el sabor característico de sus platos, propio de
una combinación entre sal y pimienta, curry y raíz de cilantro.
Es precisamente esta mezcla de aromas la que convierte al cerdo asado
o al pollo frito en dos platos completamente distintos a como los conocemos
en Occidente.
En los últimos años, mucha gente se ha preguntado cómo
es que la cocina thai se ha vuelto tan popular. Gabriela
Carvallo y Raquel Medina, dueñas del restaurante Sukothai
en Madrid, creen tener la respuesta. Uno de los motivos puede ser, ante
todo, la creciente preocupación por parte de los occidentales
por una alimentación sana y saludable, algo de lo que
los tailandeses pueden presumir "gracias al bajo nivel de colesterol y
grasas de su dieta", nos cuenta Gabriela.
Ésta es indudablemente más ligera, aunque también
cuenta con ciertas propiedades medicinales debido al empleo de hierbas
y especias como ingredientes habituales. Quizá por eso,
cada día más gente en el mundo se apunta a esta moda con
pocos indicios de remitir. Gente que, según Raquel, "normalmente
se sorprende hacia lo positivo".
Sabor y personalidad
Para
apreciar, por tanto, la peculiar gastronomía siamesa (de la antigua
península de Siam), debemos entender su forma
de degustarla. Los occidentales solemos acompañar nuestros platos
con patatas y pan, mientras que los tailandeses se dejan llevar por el
arroz. La experiencia de una cena siamesa es casi la
de una ceremonia comunal: se sirven muchos platos distintos
y todos los comensales han de compartirlos entre sí, siempre junto
a una buena ración de arroz blanco aromatizado. Nadie en la mesa
tiene su propio plato de pescado frito o cerdo agridulce, sino que deberá
pasarlo a su alrededor y probar cuantas más recetas mejor.
Así pues, según Raquel, es "el colorido de especias y sabores"
lo que le da a esta cocina una personalidad distintiva. Sus platos pueden
tener una apariencia común, pero luego podemos gozar de un gusto
entre amargo y salado, o entre picante y aromático. El empleo de
frutos secos y nuez de coco es también
característico de esta variedad gastronómica, igual que
la mezcla de hierbas y cítricos, entre ellos la
citronela o la lima kaffir. No obstante,
"el curry es lo básico en lo tailandés",
apunta Gabriela. "Tanto que llega a darle un aroma especial al arroz,
la carne o el pescado".
A la cazuela o a la parrilla
La
cocción es, sin duda, una forma típica de preparar comida
tailandesa. Mucho antes de nuestras modernas ollas, los lugareños
empleaban cuencos de barro o woks para hervir sus alimentos,
principalmente arroz y una gran variedad de sopas. En el caso de estas
últimas, la sopa de leche de coco y pollo es uno
de los entrantes favoritos. En ésta, igual que en la mayoría
de las recetas, la clave se encuentra en saber contrarrestar los sabores
con el objetivo de lograr esa perfecta mezcla agridulce
que tanto la caracteriza.
Pese a todo, no importa saber cuánto han mejorado las cosas ya
que, después de muchos siglos, algunos métodos típicos
de elaboración siguen siendo los mismos. El empleo de la parrilla
es también fundamental en esta cultura que, según Gabriela,
en ocasiones "es radicalmente distinta al resto de las cocinas asiáticas".
Esto se debe al hecho de que el país es fundamentalmente un paraje
boscoso, y por lo tanto, la madera es la principal fuente de combustión
para encender un buen fuego.
Los tailandeses normalmente asan carne, pescado y marisco, que luego
combinan con deliciosas salsas de sabores (que ellos llaman "Nam
Phrik") elaboradas con infinidad de especias aromáticas.
En el caso del pescado, el lomo de atún rojo,
cubierto con semillas de sésamo y acompañado
espinacas, champiñones y brotes de soja es uno
de los platos estrella de cualquier carta que se precie.
Ensaladas y postres
Otro
popular método de cocina thai es el "Yam", esto
es, una especie de ensalada distinta de la occidental en cuanto a que
su aliño apenas contiene grasas y es, por lo tanto, muy saludable.
Sus componentes básicos son muy variados y van desde las gambas
o la carne (de cerdo o ternera) hasta la papaya y alguna otra fruta exótica.
Por encima se añade luego caldo de pescado, una pizca de sal y
ajo, un chorrito de zumo de limón y algo de chili, y con ello se
consigue un plato tan nutritivo como indudablemente original. En cuanto
a la bebida, nada mejor que un buen vaso de vino, champán
o sake japonés y todo queda listo para una perfecta cena en pareja.
Del mismo modo, la leche de coco es un ingrediente esencial
en algunos postres tanto como el azúcar o la harina de arroz. La
llegada de los portugueses al país incorporó también
los huevos en ciertas recetas de dulces. Así,
algunos postres como el helado de pomelo rojo o las "flores
doradas", elaboradas con yemas de huevo y sirope de azúcar,
contribuyeron a aumentar la fama de la repostería tailandesa hasta
el punto de que muchos creen que ha logrado eclipsar a la de aquellos
primeros colonizadores.
Tailandia, un país de gourmets
Y
es que, ante todo, los tailandeses se consideran a sí mismos una
nación de grandes comedores. Se dice que cuando dos lugareños
se encuentran, lo primero que se preguntan es "¿adónde va
usted?" y lo segundo "¿ha comido ya?". De lo que no hay duda es
de que les gusta la buena mesa, pero también de
que les encanta experimentar. El hecho de que su tierra sea prolija en
materias primas susceptibles de considerarse auténticas delicatessen
convierte su cocina en fácil de elaborar, pero también imprescindible
de probar.
Aquí os proponemos una receta cedida generosamente por el restaurante
Sukothay:
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| Langostinos con curry de cardamomo y mango |
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Ingredientes:
4 langostinos pelados,
4 finas lonchas de mango maduro,
1 cucharada de yogur griego,
Para el curry:
125 gr. de aceite de oliva,
30 gr. de ajo,
250 gr. de cebolla,
20 gr. de jengibre rallado o en polvo,
50 gr. de guindilla,
5 gr. de cúrcuma,
10 gr. de cilantro fresco picado finamente,
2 gr. de semilla de mostaza,
2 gr. de semilla de cardamomo,
500 gr. de tomate pelado y troceado,
½ lima (zumo).
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Elaboración
Calentar una sartén, agregar aceite y rehogar la cebolla
y el ajo. Moler en un mortero las semillas. Luego agregar
los demás ingredientes y cocer a fuego medio durante
media hora, lo que dará como resultado el curry de
cardamomo. Pasar por la plancha muy caliente los langostinos,
terminarlos con el zumo de lima. Retirar del fuego.
Para poner en el plato, utilizamos aros metálicos
de 5 cm. de diámetro forrados por dentro con las lonchas
de mango y relleno con el curry de cardamomo. Una vez retirados
los aros, colocamos los langostinos en forma de abanico y
coronamos con una cuchara grande de yogur.
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Nosotros, por supuesto, recomendamos cualquiera de las dos opciones,
ya sea, intentar degustarla en casa (qué mejor que con esta receta)
o acercarse al restaurante de Gabriela y Raquel. Una vez se hayan dejado
llevar por los sabores más característicos del Sudeste Asiático,
será como pasearse por un jardín tailandés sin tener
que pisar uno.
Más recetas tailandesas:
* Fideos al huevo Tailandia
* Brochetas de pollo
* Entremés de salmón con wonton
* Plátano con leche de coco
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Por Sergio Gómez Valverde
Imágenes: Platodeldia.com; Sukothay.com
Agradecimientos: Restaurante Sukothay.
Fuentes de información: Thailand.com; Tailandia, Ed.Sgel-Hachette.
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