La
cocina murciana es mediterránea por antonomasia. Como no podía
ser de otra forma, su personalidad viene transmitida por la inmensa
huerta que baña la Comunidad y por la influencia del Mar Mediterráneo.
Esto hace que, sin duda, sea una de las más ricas y variadas
del país.
Carnes, pescados, frutas y verduras conforman la materia prima para
la elaboración de decenas de recetas autóctonas que han
dado la vuelta al mundo: menestras, longanizas y guisos enriquecidos
con animales de corral son platos que merece la pena degustar. Mucho
mejor si se acompañan de los vinos de Yecla o Jumilla.
Mención especial merece el apartado de los arroces, cuyo máximo
representante es el reconocido Caldero murciano, único en el
mundo por ser elaborado con mújol, un pescado que sólo
nada en las aguas del Mar Menor.
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