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Si
por algo se caracteriza la cocina de Madrid es precisamente por ser heredera
de los sabores procedentes del resto de España, llegados con las
progresivas oleadas de emigración interior. Aunque los fogones
madrileños no son más que un reflejo de lo que es Madrid
en sí, un crisol de culturas culinarias, esto no significa que
carezcan de identidad propia. De hecho, existen algunas claves únicas
en la capital que hacen de su mesa un lugar donde disfrutar de los platos
más auténticos: potajes y legumbres, bacalao, verduras y
hortalizas y una gran variedad de recetas de repostería.
Es precisamente a partir de que Felipe II estableciera la capitalidad
del Reino de España en Madrid, cuando la gastronomía de
la zona empieza a despuntar. La afluencia masiva de emigrantes de toda
España a la villa empieza a llenar de matices y texturas sus recetas,
que se consideran a su vez herederas de la tradición morisca e
hispanorromana.
La
escisión de los fogones madrileños en dos, por un lado,
la cocina aristócrata de la Corte, sofisticada y de alta
calidad, y la comida popular, sabrosa y auténtica, no supuso
una brecha insalvable. Más bien al contrario: pronto comenzarían
a enriquecerse la una a la otra. El clima también explica
muy bien la idiosincrasia de la mesa de Madrid. "Al tener temperaturas
muy extremas, la cocina se adapta a ellas", señala Jaime Rivero,
del castizo restaurante Casa Carola, "por eso podemos disfrutar
de platos calientes, como el cocido en invierno, y que, a su vez, se adaptan
al verano, comiendo los garbanzos fríos en una rica vinagreta,
por ejemplo".
Guisos y casquería
El
plato estrella es, sin dudarlo, el cocido. Deudor de los fogones
castellano y manchego, el saber hacer de la cocina de Madrid se demuestra
en los potajes, cuyo punto culminante es el cocido: un guiso magistral
de garbanzos, cerdo y pollo, patata y verdura que se sirve en tres vuelcos:
primero la sopa; después, las legumbres y la verdura; y, para finalizar,
la carne, el tocino y los embutidos.
"Las claves para elaborar un buen cocido madrileño son",
según Rivero, "buenas materias primas, tiempo y mucho cariño.
Existen muchas imitaciones, pero esos tres requisitos son imprescindibles
para elaborar el auténtico cocido".
En ese mismo sentido se expresa Mario Sandoval, prestigioso
cocinero al frente de Coque (Humanes, Madrid): "sobre
todo hacerlo con cariño. Pero, aparte de eso, la legumbre tiene
que ser fresca y la guarnición de primera calidad: el morcillo
de un añojo joven, el hueso de caña, toda la verdura con
mucho color, el tocino veteado, la gallina que esté criada con
grano de trigo y el embutido del cerdo, en su punto óptimo de maduración.
Y por último, que cueza muy lentamente en una vasija de barro antigua".
Otros platos de cuchara esenciales en la mesa de la capital son el potaje
de garbanzos (el sustituto del cocido durante la Cuaresma, época
en la que, según la tradición católica, no se puede
comer carne), la sopa de ajo (elaborada con ajos, pan, huevos y
aceite, muy popular también en otros rincones de España)
y la pepitoria de pollo o gallina (un guiso hecho con huevos duros,
almendras y ave).
La
casquería es fuente de ingredientes esenciales para platos clave
como son los callos o las gallinejas y entresijos. Los primeros
se consideran una exquisitez culinaria de primer orden, a pesar de estar
hechos con tripas de vaca y deshechos de matanza. Los segundos suponen
una de las tapas más populares: se componen de tripas de cordero
fritas. En el capítulo de las carnes, tampoco podemos olvidar las
albóndigas y los asados elaborados con cordero o cochinillo.
Para Mario Sandoval, "los guisos de casquería,
el cocido, las pepitorias de aves, los escabechados de pescado y, sobre
todo, los asados" son los platos fundamentales de Madrid.
Los sabrosos pescados
A pesar de no ser, como es obvio, un enclave pesquero, los productos del
mar son esenciales en una ciudad como Madrid, donde el pescado y el marisco
se consideran imprescindibles en la alimentación. El bacalao
es fundamental para hacer potajes, croquetas, buñuelos o los deliciosos
Soldaditos de Pavía. "Son trocitos de lomo de bacalao
desalado, rebozados con una fina gabardina", nos explica Jaime Rivero,
de Casa Carola. Para decorar, se recubren con pimiento, de ahí
su nombre: recuerdan a la vestimenta roja de estos soldados.
El besugo a la madrileña es otra de las recetas típicas
de la capital. Con una tradición centenaria, este plato al horno
de sencilla elaboración es uno de los más habituales tanto
en hogares como en restaurantes. Para acompañar carnes y pescados,
no hay nada como las ensaladas, verduras y hortalizas en sabrosas combinaciones,
así como el excelente espárrago de Aranjuez.
El bocado más dulce
La gran trayectoria repostera de la ciudad es uno de los mayores orgullos
para sus habitantes. Las pastelerías siempre están llenas
de clientes dispuestos a degustar todo tipo de sabrosas creaciones, sobre
todo si coincide con alguna festividad religiosa.
Cada celebración tiene su propia especialidad: el 1 de noviembre,
los buñuelos y los huesos de Santo; en Semana Santa,
las torrijas; por San Isidro, las rosquillas listas y tontas;
en San Antón, los panecillos; por Reyes, el Roscón.
Atemporales son las exquisitas tejas y los barquillos, estos
últimos cada vez menos frecuentes por las calles en la figura del
barquillero.
También se pueden adquirir en cualquier época del año
las violetas, unos caramelos únicos elaborados con esencia
de esta flor; o, cómo no, merendar o desayunar el típico
chocolate con churros en multitud de cafeterías y chocolaterías.
Sin duda, la más castiza es la de San Ginés, muy cerca de
la Puerta del Sol.
Bebidas jóvenes y con solera
Reciente, pero no por ello de menos calidad, es la Denominación
de Origen Vinos de Madrid. De hecho, la enología tiene una
tradición enorme en la Comunidad, así como el cultivo de
viñas. El sur de la región es donde se encuentran todas
las bodegas; de hecho, se distinguen concretamente tres subzonas: Navalcarnero,
San Martín de Valdeiglesias y Arganda del Rey.
Arganda es el área que aglutina la mayor producción
de vinos, un 60%, con excelentes tintos, blancos y rosados de gran calidad
(donde las variedades Tempranillo, Airén y Malvar predominan).
En Navalcarnero destacan los vinos jóvenes, fundamentalmente
los rosados, mientras que en San Martín se recomiendan los
tintos de Garnacha, los más extendidos de esta zona. Por último,
en el apartado de las bebidas, no podemos olvidarnos de los anisados de
Chinchón, excelentes digestivos para terminar un buen menú.
No sin mi tapa
Madrid es uno de los mayores baluartes del tapeo. Una de las costumbres
más extendidas en España y, cómo no, en la capital,
es salir a tomar unas cañas o unos vinos, acompañados de
estas pequeñas delicias de sabor tradicional. Generalmente, las
raciones hay que pedirlas, aunque en la mayoría de mesones se ofrecen
gratuitamente unas aceitunas o unos frutos secos para acompañar
la bebida.
En Madrid la variedad de tapas es enorme, procedente de todos los rincones
de la geografía española: boquerones en vinagre, chopitos,
tortilla de patatas, oreja, calamares, patatas bravas o alioli, callos,
croquetas, gallinejas y entresijos, pulpo a la gallega... Y para degustarlas
cualquier rincón de la capital es bueno, aunque los lugares más
castizos son Huertas y Santa Ana, la Plaza Mayor,
la Latina, Conde Duque y las inmediaciones de la glorieta
de Bilbao.
Receta en verso del Cocido de Casa Carola
| Con tierna carne de vaca
Y diez céntimos de huesos,
Un cuarterón de tocino,
Un buen chorizo extremeño,
Y garbanzos segovianos
Que ensanchan en el puchero
Hace Carola un cocido
Para chuparse los dedos.
Cuando llega la matanza
Compra los mejores puercos
Y selecciona gallinas
Que no han conocido el pienso.
Con amor hace la sopa
Muy despacio, a fuego lento
Mezclando todos los caldos
Que cuecen en los pucheros
La verdura, tierna y fresca
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| Y los mejores cachelos
Desprenden en cada hervor
Aromas sanos de pueblo
El morcillo, terso y prieto
Gelatinoso en el centro
Va tomando poco a poco
Textura y sabor intenso
La morcilla y el chorizo
Con el tocino y los huesos
La batuta de Carola
Y su mágico secreto
Hacen posible el milagro
Del Cocido Madrileño
Cuando quiera usted probarlo
Reserve mesa con tiempo
Y goce en Casa Carola
De menú tan suculento.
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Reportaje recomendado
Comer en Madrid
Por Mario Díaz López
Agradecimientos a Mario Sandoval (Coque)
y Jaime Rivero (Casa
Carola).
Imágenes: Platodeldia; Sxc.hu;
Vinos
de Madrid.
Fuentes: Platodeldia.com; Esmadrid;
Vinos
de Madrid; Casa
Carola.
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