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Desde
la antigüedad, la cocina francesa ha brillado con luz propia hasta
convertirse en uno de los referentes de la gastronomía mundial.
Y no es para menos, ya que sus productos, junto con el buen hacer de
los chefs, dan como resultado unos excelentes platos irresistibles
al paladar.
"Los principales atractivos de la cocina francesa se basan en la
elaboración tan minuciosa a la que se somete a los alimentos, así
como en la variedad en el tratamiento de los mismos", afirma Carlos
Campillo, propietario del restaurante francés Le
Petit Bistrot, ubicado en el corazón de Madrid.
Los protagonistas 
"Las aves, la ternera
blanca, el pescado
en las regiones costeras y los quesos
son los ingredientes por excelencia en la gastronomía de mi país",
asegura Carlos Campillo, añadiendo que "la oca, la pintada
y, en especial, el pato, ya sea en foie, confit o magret son
de lo más demandado".
Os presentamos un menú típico francés que,
sin duda, gustará a toda la familia:
- Foie de canard poële au choux à la paysane: un
clásico de la cocina francesa, ya que el foie de pato o de
oca son muy utilizados en mi-cuit o a la plancha. Tomaremos 80 gramos
de foie hecho a la plancha y los dispondremos encima de unos 60 gramos
de col cocida como para una choucroute, mezclada con dados
de bacon y cebollitas francesas glaseadas.
- Chateau briand de boeuf sauce bearnaise: la pieza de chateau
briand es de, aproximadamente, 600 gramos y está cortada de la
parte más sabrosa y tierna del buey. La salsa
bearnesa es muy famosa en la cocina francesa y se realiza a base
de vinagre blanco, mantequilla clarificada y estragón fresco,
y el gratin Dauphinois son patatas cocidas al horno con leche
y nata. Marcar la carne en la plancha y acompañarla por la salsa
bearnesa y las patatas.
- Brie de meaux et salade aux noix: el Brie es una de las múltiples
denominaciones controladas de los quesos en Francia. Servido sencillamente
con una mezcla de hierbas aromáticas (perifollo, ciboulette)
y diferentes ensaladas
y con una vinagreta de aceite de nuez y trozos de nuez enteros.
- Cremeux chaud aux deux chocolats: bizcocho de chocolate
negro con el interior de chocolate blanco. Ponerlo al horno al momento
de servirlo, se endurece el exterior y el interior se queda líquido.
Dos delicias: el queso y los pasteles
"Francia es el país de los quesos.
Prueba de ello son las 365 denominaciones controladas que posee",
comenta Carlos. Las razones son, por un lado, la gran cantidad de vacas
que habitan en el norte y, por otro, la tradición quesera gala, que
se remonta a la Edad Media, donde cada pueblo competía por
elaborar los más suculentos ejemplares.
"Los platos que tienen el queso como base son propios de las regiones
de montaña, como los Alpes o los Pirineos. Se trata, por ejemplo,
de la fondue, la raclette o la tartiflette -una especie de lasaña
elaborada con patatas, bacon y queso-", nos aclaran en Le Petit Bristot,
afirmando que "su inclusión en las salsas es más
reciente".
La pastelería gala adquiere una gran relevancia y su principal
atractivo es la finura que desprende. Cacaos, chocolates y
frutas exóticas
son sus principales componentes desde la época de las colonias,
de donde traían los productos.
Los comensales y la salud
"El 80% de los clientes son españoles y preguntan bastante
sobre cómo se hace un plato u otro. El inconveniente con el que
se enfrenta la cultura culinaria francesa es que ha adquirido una falsa
fama de cocina gourmet y excesivamente cara que hace que mucha
gente se lo piense dos veces", cuenta Carlos Campillo a Platodeldia.com.
Por otro lado, nos explica que "de esta manera, la cocina francesa
está muy bien valorada en cuanto a calidad, pero tenemos que hacer
que desaparezca el mito de lo prohibitivo ya que, como en todos sitios,
hay de todo. El público que acude a nuestro restaurante es de una
media de 32 a 50 años y la verdad es que les gusta mucho. Niños
no suelen venir, aunque los que lo hacen no presentan muchos problemas
a la hora de comer".
Cocinar platos franceses suele ser muy fácil para los españoles,
puesto que los ingredientes base son los mismos. La diferencia es que,
como su preparación es bastante más elaborada, requiere
más tiempo.
La nata y la mantequilla
han sido siempre los líderes indiscutibles de los fogones galos,
pero actualmente, el aceite
pisa fuerte. Esto se debe a la preocupación cada vez más
extendida para llevar una dieta
sana y equilibrada, apostando por la comida ligth.
"Por ello, también las salsas
están desapareciendo a favor de los jugos naturales, que son más
sanos y la figura del chef saucier se extingue, elaborando lo mínimo
el producto", asegura el propietario de Le Petit Bistrot.
Diferentes zonas, diferentes platos
Como en todos los países, según la región,
la gastronomía varía. Os hacemos un pequeño esquema
de la francesa:
Costa
norte: abundan las ostras y el marisco
en general. La cocina es tradicional, y predominan la nata y la mantequilla.
Mediterránea: es muy parecida a la nuestra. Muchas verduras,
tomates,
berenjenas
etc. y aceite.
Suroeste y País Vasco: la estrella es el pato
y todos los derivados de sus grasas.
Este (frontera con Alemania y Suiza): tierra propia de quesos
y patatas. Es una gastronomía típica de las regiones
montañosas.
París: se trata de una fusión de todas
las anteriores. Puedes encontrar lo que quieras, es una cocina muy cosmopolita.
Esta clasificación por regiones se debe a muchos factores, entre
ellos, el clima, las diversas invasiones que han sufrido
los pueblos, etc.
Francia y sus vinos
La creencia de que estos caldos
son un producto de lujo y, por tanto, inalcanzables para muchos, está
cambiando. Actualmente los podemos encontrar asequibles y de
buen nivel. En palabras de Carlos Campillo, "en relación
calidad-precio es muy difícil competir con los españoles.
Los vinos franceses están más trabajados, ya que el sol
de España es fundamental para su calidad".
Existen alrededor de 40 denominaciones de vinos franceses y, aunque
para nosotros resulten populares, por ejemplo, el Bourdeaux o Borgoña,
se trata de vinos nobles, que se degustan en ocasiones especiales. "Unos
buenos vinos para tomar en la barra son Loire o Cotes Durhone,
entre otros", indica Carlos Campillo.
Para acompañar al foie se recomiendan los vinos secos o dulces,
mientras que para el magret o el confit se aconseja que tengan cuerpo,
del estilo de nuestro Ribera
o Somontano. En Francia estaríamos hablando de un Maridan o
Cahor.
En definitiva, la cocina francesa nos ofrece un amplio abanico de
delicias gastronómicas: entrantes, primeros platos, segundos y
postres que destacan por su calidad, variedad y buen hacer. Todo
ello regado con unos excelentes vinos, le confieren a la gastronomía
gala el reconocimiento mundial que merece.
Por Carmen Béjar
Agradecimientos a Carlos Campillo del restaurante francés
'Le Petit Bistrot'
(C/ Plaza de Matute, 5. Madrid. Teléfono: 91 429 62 65). |