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¿Quién
no recuerda al espía más conocido del Imperio Británico,
el seductor James Bond, tomando su sempiterno Martini? El cine de Hollywood
siempre ha estado muy ligado a la liturgia del cóctel: Ava Gadner,
Frank Sinatra o Dean Martin eran conocidos aficionados a las mezclas espirituosas,
así como creadores de la talla de Luis Buñuel o Ernest Hemingway.
Hoy, el cóctel se ha convertido en tendencia de nuevo y por eso
regresa con la misma magia y glamour a los bares y restaurantes más
selectos.
Este genuino invento americano, tan tradicional como el béisbol,
el jazz y la tarta de manzana, no es más que una metáfora
del país del que procede: Estados Unidos. Los cócteles,
equilibradas combinaciones de bebidas alcohólicas, han demostrado
ser un sofisticado reflejo de la mezcla de culturas que siempre ha sido
Norteamérica.
El origen del cóctel
En
consonancia con el renovado auge de estas clásicas bebidas, la
III Cumbre Internacional de Gastronomía, Madrid
Fusión 2005, acogió dentro de su programa de actividades
una ponencia titulada Coctelería, una moda que vuelve,
una cita a la que Platodeldia.com tuvo el placer de asistir.
Para conducir la charla, nadie mejor que Dale Degroff,
famoso coctelero neoyorkino (King Cocktail Bar), que desgranó
los secretos de estas bebidas y elaboró para nosotros sus mejores
especialidades.
La primera noción de cóctel aparece ya a principios del
siglo XIX en un periódico norteamericano. Se definía como
una mezcla de una bebida alcohólica fuerte, azúcar, agua
y bitters. "Es precisamente la bebida amarga
(bitter) la nota distintiva del cóctel", puntualizaba
Degroff. "Aunque ahora llamamos a todo cóctel, antes el concepto
era algo más restringido". Pero, sin duda, el hielo
es el alma de esta bebida, todo un lujo por aquella época. Hoy
cada receta tiene su tipo de hielo específico (picado, frapé,
en cubitos, triturado...).
Para Dale Degroff, fueron necesarios tres factores claves para impulsar
el cóctel: la llegada de los inmigrantes a Norteamérica,
los avances tecnológicos y la bajada de los impuestos
del alcohol. A partir de 1817, año en que bajaron las tasas definitivamente,
comenzó el verdadero auge de estas mezclas.
Nuevos inventos, nuevos negocios
Entre
1830 y 1850 aparecieron diversos ingenios que tuvieron un papel fundamental
en la difusión y diversificación de los cócteles:
máquinas de hielo, los sifones, los grifos de cerveza... Fue clave,
asimismo, la aparición del Bartender´s Guide de
Jerry Thomas, un camarero de New York que recopiló
en este libro las primeras recetas de cóctel. Dale Degroff reconoce
que estar en deuda con él, ya que este manual fue su primer acercamiento
profesional a la coctelería clásica.
Pero tal y como nos explicó el propio Degroff, los cócteles
no se pueden entender sin la llegada de la inmigración
europea al noroeste de los Estados Unidos. La aparición
de grandes ciudades industriales donde iban a trabajar alemanes, irlandeses,
polacos y checos hizo necesario crear aparatos políticos que controlaran
potenciales guetos.
La solución para mantener contentas a estas comunidades fue conceder
licencias para abrir bares. Gracias a estos negocios, los barrios se controlaban
a sí mismos, se evitaban los guetos y se garantizaba el respaldo
de la comunidad al político de turno. La proliferación de
bares aumentaba la competencia, así que muchos barman tuvieron
que perfeccionar sus cócteles para marcar la diferencia. Paralelamente,
cada nacionalidad iba incorporando a los cócteles peculiaridades
de sus países de origen que hacían de cada mezcla algo único.
El Martini 'Llama de Amor'
Para
completar la jornada, el famoso bartender neoyorkino nos deleitó
con algunas mezclas clásicas y otras de su invención. Una
de las más llamativas es el Flame of Love Martini. Según
nos contó Dale Degroff, la receta surgió en el Chasen's
de Beverly Hills, un exclusivo punto de encuentro para las estrellas
de cine, políticos y otras personalidades. Su barman, el ya mítico
Pepe Ruiz, sería el inventor del Flame of Love Martini
(o, en español, Martini Llama de Amor).
La anécdota es la siguiente: un día el actor Dean
Martin le pidió a Pepe, bartender del Chasen's
desde hacía 35 años, que creara una bebida especial para
él. El barman hizo lo siguiente: cortó la piel de una naranja
en tiras, puso un poco de jerez fino en una copa de martini fría,
lo hizo girar hasta bañar el interior y vació la copa. Después
exprimió las tiras de piel y fue calentando el aceite exprimido
en la llama de una cerilla, bañando el interior de la copa con
el aceite de naranja caramelizado. De la misma manera,
flameó la piel de toda la naranja.
A continuación, agitó una parte de vodka en una coctelera
(25 ml.) y la filtró sobre la copa de martini. Le puso de adorno
la piel de naranja y bautizó el invento como Martini Llama
de Amor. Cuando Frank Sinatra vio y probó
la bebida, le gustó tanto que dijo: "Pepe, invita a todo el
bar a ese cóctel". De repente el Chasen's se convirtió
en una improvisada fiesta con un insólito encargo para el barman:
nada menos que 200 Flame of Love Martinis, uno para cada una
de las 200 personas que estaba en ese momento en el local.
El mítico Manhattan
No cabe duda de que es otro de los cócteles más emblemáticos.
Se prepara a base de whisky de centeno, excepto en Minnesota y Wisconsin,
donde prefieren Manhattans de brandy, y en el sur, donde los favoritos
son los de bourbon. Cuenta la historia que un barman del Manhattan
Club creó en 1886 esta mezcla cuando Jenny Churchill (la
madre de Winston) organizó una fiesta en honor de un amigo de su
padre, el gobernador Tilden, justo después de su elección
como gobernador de Nueva York.
La fórmula del estilo de bebida del Manhattan es tres o cuatro
pintas (472 ml.) de whisky (seco o dulce) y una parte de vermut. Como
a finales del siglo XIX Nueva York era la ciudad de centeno, el Manhattan
original se hacía con whisky de centeno. Hoy en día sólo
se hacen con bourbon. Una de las variantes más famosas es el Rob
Roy.
Otros cócteles
La ponencia se amenizó con otras recetas clásicas y otras
más actuales de distintos cócteles y con numerosas anécdotas
que nos fue regalando Dale Degroff. Sin duda, se convirtió en una
tarde amena, donde las bromas y encanto personal de este barman hicieron
de esta cita sobre coctelería una de las más divertidas
de Madrid Fusión. A continuación, detallamos recetas de
algunos de los cócteles que pudimos degustar en este encuentro.
Highball Añejo
Se trata de un cóctel creado como homenaje a los grandes camareros
de Cuba, fundamentalmente al barman Constante Ribelagua, del Floridita,
que dedicó uno de sus Daiquiris a Hemingway. Los sabores de Cuba
están integrados en esta deliciosa bebida, que incorpora la Santísima
Trinidad de los cócteles isleños: curaçao, ron
y lima.
Por Mario Díaz López
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