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No
es casualidad que el endeble Popeye necesitase una lata de espinacas cada
vez que quería defender a la pobre Olivia del acoso de Brutus.
De hecho, la fama que tiene esta verdura es totalmente merecida, aunque
es necesario acabar con algunos mitos exagerados sobre su aporte de hierro.
No obstante, sus propiedades nutritivas son muchas, ya que no sólo
aportan energía y fuerza, además son ligeras y no tienen
un solo gramo de grasa.
Se desconoce el origen silvestre de la espinaca, aunque
se pueden ubicar los primeros cultivos en la zona del Cáucaso y
parte de Persia. Hace mil años llegaron las espinacas a Europa,
gracias a las invasiones árabes. Alrededor del siglo XI, los musulmanes
introdujeron en la dieta medieval de la Península Ibérica
esta verdura, aunque también llegaría a otras partes del
Viejo Continente, gracias a las incursiones en Oriente Próximo
de los cruzados.
La
agricultura europea asimiló su cultivo ya en los siglos XVI y XVII,
llegando a América con los conquistadores españoles. Durante
la Primera Guerra Mundial, a los soldados franceses que sufrían
hemorragias se les daba vino con jugo de espinaca, ya que se creía
que el alto contenido en clorofila de esta planta les serviría
para acelerar su recuperación.
Esta verdura hoy día ya está introducida en la dieta de
todo el mundo y se cultiva en la mayoría de los países del
planeta, aunque las mayores cuotas de producción proceden de Francia,
Italia, Alemania, Estados Unidos, Holanda y Japón.
Propiedades muy saludables
Sus
hojas de verde intenso y oscuro esconden gran cantidad de vitaminas
y minerales. Las vitaminas
A y C son las que están más presentes en esta verdura, aunque
el mejor modo de aprovecharse de estos nutrientes es comiendo las hojas
en crudo, en ensaladas por ejemplo. Existen gran variedad de espinacas,
todas ellas clasificadas por el tipo de hoja.
No sólo son nutritivas y deliciosas, sino que además contribuyen
a mejorar nuestra salud: ayudan a hacer la digestión y alivian
el estreñimiento gracias a la fibra; y además disminuyen
la presión arterial. Las personas que sufran hipertensión
pueden aprovecharse de las sanas cualidades de esta verdura tomando tres
cucharadas diarias de jugo de espinaca.
Esta
planta tiene excelentes propiedades medicinales al comerla, pero también
por vía tópica podemos solucionar algunos problemas de la
dermis.
Si tenemos la piel irritada, recurriremos a un ungüento de espinacas
elaborado con hojas cocidas y aplicado directamente con una gasa sobre
la zona afectada.
Cultivo y consumo
Las
espinacas se consideran verduras en el mundo de la gastronomía,
pero desde el punto de vista botánico, son hortalizas. Su periodicidad
es anual y se cultivan en suelos blandos, con buena cantidad de abono
y nutrientes.
Se pueden comprar en el mercado a partir de finales de otoño;
se comercializa en invierno y hasta primavera, con lo
que es posible disfrutar de su sabor durante casi todo el año.
A la hora de elegir la mejor variedad en el mercado, debemos fijarnos
en los ejemplares con las hojas más luminosas.
Deberán ser parejas y de un verde intenso, desechando los manojos
con hojas marchitas, porque las espinacas son muy delicadas y pueden pudrirse
rápidamente. Una vez cocinadas, su consumo tiene que realizarse
en las 24 horas siguientes.
Información nutricional
El
aporte calórico de las espinacas es mínimo:
100 gramos de esta verdura aportan sólo 16 calorías. Tampoco
tiene colesterol
y no tienen grasas, con lo que se convierte en ingrediente imprescindible
para dietas
de adelgazamiento.
Las espinacas se consideran una fuente poderosa de minerales, sobre todo
de hierro.
Aunque las cantidades de este mineral son importantes, es un mito que
las espinacas dispongan de grandes cantidades de hierro. No
sólo su absorción es variable, sino que estas verduras poseen
mucha más cantidad de magnesio, calcio, fósforo, potasio
y sodio, de ahí que sean vitales en la alimentación de niños
y adolescentes.
Las hojas disponen de ácido fólico en
abundancia, esencial para la formación de la sangre. Pero, a su
vez, suministran importantes cantidades de ácido úrico y
oxálico, por eso, aquellos que padezcan gota, cálculos renales
o artritis deberán consultar con su especialista para que les recomienden
el consumo más adecuado para ellos.
En
cuanto a sus vitaminas, las espinacas tienen gran cantidad de betacarotenos,
precursores de la vitamina A, que disponen de una importante función
anticancerígena. Las espinacas también tienen vitamina C,
aunque se pierde al cocinarlas, por eso en los estados carenciales de
vitamina, es mejor tomar esta verdura en ensalada. También es rica
en vitamina B9.
Tabla de nutrientes (por 100 gr.)
 |
 |
Componente |
Espinacas crudas |
Espinacas hervidas |
| Lípidos (gramos) |
0.35 |
0.26 |
| Proteínas (gramos) |
2.86 |
2.97 |
| Hidratos de carbono (gramos) |
3.5 |
3.75 |
| Calcio (miligramos) |
99 |
136 |
| Hierro (miligramos) |
2.71 |
3.57 |
| Magnesio (miligramos) |
79 |
87 |
| Fósforo (miligramos) |
49 |
56 |
| Potasio (miligramos) |
558 |
466 |
| Sodio (miligramos) |
79 |
70 |
| Vitamina C (miligramos) |
28.1 |
0.76 |
| Vitamina E (miligramos) |
1.89 |
9.8 |
| Vitamina B6 (miligramos) |
0.2 |
0.955 |
| Colesterol (miligramos) |
0 |
0 |
| Fibra (gramos) |
2.7 |
2.4 |
|
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Recetas con espinacas
* Crema de espinacas
* Espinacas
con pasas y piñones
* Espinacas
en terrina
* Merluza
en salsa de espinacas y queso
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Redacción/Tusplantas.com
Imagen de portada: Sxc.hu.
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