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Una de las
delicias de la dieta mediterránea es el pescado azul. Saludable,
nutritivo y muy sabroso, está especialmente recomendado para personas
con problemas cardiovasculares.
De hecho, está comprobado que los países con mayor índice
de consumo de pescado tiene un porcentaje muy bajo de población
que sufre problemas del corazón y otras dolencias como la cardiopatía
isquémica, desencadenante de la angina de pecho y del infarto de
miocardio.
Los ácidos poli insaturados del pescado, sobre todo el omega
3, son muy beneficiosos para el sistema cardiovascular. Limpian
las arterias y hacen descender la presión sobre ellas, reducen
la tasa de
colesterol (aumentan la reserva del 'colesterol bueno'), recortan
los niveles de triglicéridos y la coagulabilidad de la sangre,
y por tanto, el riesgo de taponamiento arterial.
Los nutricionistas creen que lo más recomendable es comer
pescado entre cuatro y cinco veces por semana,
entre ellas, bastantes raciones de pescado azul, una variedad antes denostada
y hoy considerada tan beneficiosa como las especies blancas, a pesar de
ser un poco más graso.
El pescado azul tiene mucha más grasa que el
blanco: un 10% frente a un 2% del pescado blanco. Sin embargo su grasa
es insaturada lo que significa que es muy positiva para los problemas
circulatorios y del corazón. Además del omega 3, el pescado
azul suministra ácidos grasos oleico y linoleico, esenciales para
el organismo.
¿Qué especies se incluyen
dentro del pescado azul?
Especies tan populares en la gastronomía mediterránea como
las sardinas, el salmón,
el atún o la trucha. Los más grasos incorporan 10 gramos de grasa por cada 100 de pescado:
la caballa, el atún, el salmón y los arenques son algunas
de ellas. Los pescados semigrasos son los boquerones, las sardinas,
las anchoas y el bonito, con grasas entre 6 y 10 gramos por 100 de pescado.
Los pescados azules menos grasos son el besugo,
la trucha, el emperador, la palometa, el jurel y el chicharro. Su cantidad
de grasa por 100 gramos es menor: entre 2 y 5 gramos. La cantidad de omega
3 es mayor en especies de más edad y mayor peso. Los pescados marinos
de aguas frías (salmón) y los que se alimentan de plancton
(el atún o el bonito) son los que tienen más contenido en
este ácido esencial.
Valor nutritivo
El pescado es un alimento que aporta gran cantidad de nutrientes
para nuestro organismo y, además, se digiere fácilmente.
Casi todos los pescados son ricos en proteínas, necesarias para
el crecimiento y vitamina
B12, fundamental para que el sistema nervioso funcione correctamente.
El yodo del pescado también es esencial ya que
favorece el correcto funcionamiento de la glándula tiroides. La
mayoría de los pescados azules son ricos en ácidos grasos,
proteínas y vitaminas A, B12 y D.
Entre los aminoácidos
que abundan en la proteína del pescado la lisina
(muy necesaria para los niños en crecimiento) y el triptófano
(imprescindible para la formación de la sangre). El pescado azul
dispone de grandes cantidades de vitamina A, D y E en la carne, sobre
todo en las sardinas.
Sodio, potasio, magnesio,
fósforo y hierro completan el aporte de minerales del
pescado. El calcio sólo se obtiene de las especies que se comen
con espinas. El sodio aparece en grandes cantidades cuando se trata de
pescado ahumado, en conserva o en salazón. Por eso, el pescado
es un alimento fundamental para el crecimiento de los niños y para
embarazadas.
Para la retención de líquidos, alteraciones renales o hipertensión,
el consumo de pescado rico en sodio debe ser supervisado por el médico.
El pescado azul tampoco es aconsejable en aquellas personas que padezcan
ácido úrico.
El omega 3
El pescado azul, rico en omega 3, es fundamental para mantener a raya
las enfermedades cardiovasculares. La cantidad recomendable
oscila entre 2 y 3 gramos semanales de ácidos grasos omega 3, lo
que equivale a ingerir de una a tres raciones semanales de pescado azul.
A muchas personas les preocupa el hecho de que el pescado azul tiene
un importante contenido calórico que incide negativamente en dietas ligeras. Aporta unas 140
calorías por 100 gramos de pescado. Aunque no es un aporte muy
alto, sí es considerable. Sin embargo, el truco está en
comer de todo y cambiar de hábitos. Una alimentación
equilibrada y sana que prevenga los males de corazón
no sólo se consigue comiendo pescado azul. Este alimento tiene
que estar acompañado de verduras, frutas,
legumbres y carnes, además de ejercicio físico moderado
y evitar el consumo de alcohol y tabaco.
El cocinado del pescado azul no le hace perder las beneficiosas cualidades
del pescado azul. Pero el omega 3 no sólo es bueno para el sistema
vascular. Investigaciones recientes apuntan a que este ácido graso
es muy útil para remitir enfermedades inflamatorias
o reducir los síntomas de la artritis reumatoide.
Una dieta pobre en omega 3 también parece estar relacionada con
el aumento de la diabetes.
El pescado azul en la cocina
El pescado azul es ideal para comer frito, rebozado, al vapor, a la plancha,
al horno o en barbacoa.
El salmón y las sardinas son deliciosas ahumadas,
como aperitivos o como parte de platos mucho más elaborados.
La mayoría
de estos pescados son excelentes compañeros de
ensaladas, sandwiches y bocadillos. También como rellenos
de huevos cocidos, empanadillas, hojaldres, empanadas y otras especialidades
gastronómicas.
Redacción/ Facilísimo
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