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Comestible
y de color blanco, este apreciado vegetal procede de
China y Japón, donde se cultiva desde hace casi 800
años. En Europa se calculan unos 300 años de labranza
del champiñón, con técnicas muy atrasadas, que provocaban
poca cosecha y, por tanto, precios muy elevados. Su excelente
sabor y el aroma que desprenden hacen de ellos un ingrediente
imprescindible en tus platos.
Existen pruebas de que los hongos (setas, níscalos, champiñones...)
han formado parte de nuestra historia desde los tiempos de los egipcios,
que los consideraban fuente de inmortalidad. A partir de este momento,
se les atribuyeron propiedades afrodisíacas y se convirtieron en
un manjar exclusivo de las más altas clases sociales
hasta llegar a ser objetos de culto a los que distintas
civilizaciones encomendaban tareas de sanación de enfermos o recuperación
de objetos perdidos, entre otras.
Diferentes variedades
Podemos encontrar dos tipos de champiñones:
Los
silvestres: se localizan en el campo y, especialmente,
en lugares donde la materia orgánica sea muy abundante. Su color
es blanco y pueden presentar escamas en la parte del
sombrero.
- Los cultivados: se reconocen por su sombrero,
que contiene escamas de un color pardo. Actualmente,
las innovaciones sufridas en las plantas champiñoneras
han hecho realidad una producción en serie que posibilita
su acceso a todos los públicos, a un módico precio.
Cargados de propiedades saludables
El champiñón es un alimento de escaso nivel calórico,
elevado valor nutricional y rico en agua; de ahí que sea recomendado
incluirlo en las dietas de todas las personas. Contiene un
gran número de vitaminas,
minerales,
proteínas y aminoácidos que proporcionan a nuestro organismo
los nutrientes necesarios para un correcto rendimiento que, incrementado
por las escasas calorías que presenta, es la mejor elección
para elaborar unos platos llenos de energía y sabor. Además,
su componente de fibra
ayuda a regular el tránsito
intestinal.
¿Cómo comprarlos y conservarlos?
Los champiñones los podemos adquirir al peso o envasados.
De la primera manera es más sencillo darnos cuenta de si el producto
está realmente fresco; tan sólo hemos de comprobar que el
pie no se separa fácilmente de la cabeza y ésa
será nuestra garantía de calidad.
Para lavarlos, lo haremos de una manera rápida,
ya que si cogen mucha agua tienden a esponjarse y eso provoca su endurecimiento.
Cuando los hayamos cortado, para evitar que se oscurezcan, se recomienda
rociarlos con un chorrito de zumo de limón. Para
su perfecta conservación, deberemos mantenerlos
en la nevera y envueltos en papel de periódico.
Versatilidad en la cocina
Podemos emplear los champiñones para multitud de usos en
la cocina, desde aperitivos y entrantes
hasta plato principal o guarnición de carnes,
pescados
o verduras.
Lo más indicado es consumirlos frescos, ya que
así se pierden menos propiedades; una excelente opción es
incluirlos en una refrescante ensalada.
Recetas con champiñones:
* Carpaccio
de champiñones
* Brochetas
de bonito y champiñón
* Albóndigas
de champiñones en salsa de cebolla
* Crema
de champiñones
Reportaje recomendado:
¡A
la rica seta!
Redacción/Platodeldia.com
Imágenes: Sxc.hu
Fuentes de Información: Setascultivadas;
Alimentacionsana; Platodeldia.com.
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