Una
dieta vegetariana estricta conlleva prescindir de ciertos alimentos que,
en su composición, posean algunos nutrientes indispensables para
el organismo. Sin embargo, en el grupo de las legumbres, encontramos la
soja, que puede aportarnos algunos de ellos. Este grano contiene, por
ejemplo, el doble de proteínas que la misma cantidad de carne,
siendo un perfecto sustituto de ésta, si no queremos incluirla
en nuestro menú diario.
Este vegetal está presente en las leyendas de Oriente, lugar de
donde procede. Los japoneses cuentan que los dioses mantuvieron una guerra
de la que nacieron los cinco granos sagrados, entre ellos, la soja. Por
sus características y la variedad de productos que con ella se
elaboran, se cumple el supuesto oriental que afirma que "si cultivas
soja, tendrás carne, leche, queso, pan y aceite".
Un grano muy completo
La
característica principal de la soja es su alto contenido proteínico,
imprescindible para la renovación de los tejidos, que supone casi
un 40% de su valor nutricional. Las
proteínas
están compuestas por aminoácidos esenciales, que debemos
incorporar a través del alimento a nuestro organismo, dado que
éste no las sintetiza.
Asimismo, contiene un 19% de lípidos o grasas, en su mayor
parte poliinsaturados, que ayudan a reducir el colesterol.
Proporciona vitaminas A y D, aunque destaca la presencia de vitamina
B, que el resto de vegetales no aporta, y que obtenemos normalmente
de pescados y vísceras, alimentos no incluidos en las dietas vegetarianas.
Por otra parte, se encuentra una cantidad respetable de hidratos de carbono
y fibra.
Para que mantenga todas estas propiedades, es conveniente guardarlos en recipientes con cierre hermético. Al comprar los granos es importante
fijarse en su aspecto: deben ser redondos y suaves, y su color puede variar
desde al amarillo hasta el negro, según la variedad.
Un complemento en la menopausia
La
soja
está compuesta por una gran cantidad de isoflavonas,
antioxidantes que ayudan en la prevención de las enfermedades del corazón.
Están formadas por fitoestrógenos, que
palian los síntomas
propios de esta etapa del desarrollo de la mujer, como los característicos
sofocos, ansiedad o insomnio.
Por otra parte, colaboran en la absorción del calcio,
retardando la osteoporosis que se comienza a producir durante la
menopausia. Es importante tener en cuenta que las isoflavonas, además
de en la soja natural, como tratamiento, se encuentran concentradas en
cápsulas, por lo que no se deben consumir si no es bajo prescripción
médica.
En
relación con la salud femenina, diversos estudios han demostrado
que los antioxidantes que contiene la soja tienen la capacidad de prevenir el cáncer de mama, endometrio o de ovarios. Se debe a que estos
compuestos no permiten que se formen nuevos vasos sanguíneos alrededor
del tumor, con lo cual éste no puede desarrollarse. Los hombres
también se ven beneficiados, ya que tienen un riesgo menor de padecer
cáncer de próstata. Además, este vegetal extiende
sus propiedades preventivas a las enfermedades cardiovasculares.
Aunque la soja, como se ve, es muy saludable para el organismo, conviene
recordar que un abuso de su consumo puede provocar una disminución
excesiva de yodo, elemento indispensable para la tiroides.
Muchos productos
La
soja se puede cocinar de diferentes formas y de ella derivan varios alimentos
diferentes. Por un lado, encontramos el producto
en grano, fresco
o seco, que se consume como otras tantas legumbres. Por otro, disponemos
de los
brotes de soja, las semillas germinadas, muy utilizadas
como complemento en ensaladas. No es conveniente dejarlos en remojo, ya
que es fácil que se produzcan hongos.
Como derivados encontramos el tofu,
que es una cuajada de soja, con aspecto parecido al queso tradicional,
utilizado como complemento en otros platos, como ensaladas. El tempeh,
una torta de soja fermentada a la que se pueden añadir otros granos
como el arroz, y la leche o bebida de soja, elaborada con granos
empapados y molidos, a la que se puede añadir zumo. De esta última
procede el yogur de soja.
El
miso se trata de una pasta formada por granos de este vegetal que
han sido fermentados. En ocasiones se mezcla la soja con otros cereales,
lo que da lugar a otros tipos de masa: el hatcho es la variedad
compuesta en exclusiva por soja, kome, si se añade arroz,
genmai si éste es integral y mugi, que contiene cebada.
Este producto derivado de la soja, forma parte del desayuno tradicional
de Japón. Conviene conservarlo dentro del frigorífico. No
se cuece, sino que se añade como complemento de otros platos una
vez que éstos ya están preparados y calientes. Es importante
recordar que no se debe añadir sal ya que en la fermentación
ya se ha incluido.
Otros productos son el aceite, que contiene lecitina de soja,
apropiado para consumirlo frío y no para freír, la harina,
hecha con granos asados y molidos, con la que se puede elaborar pan y
todo tipo de masas, y la salsa, producida por la fermentación
del grano en agua salada, dentro de la que encontramos variedad: tamari,
shoyo y teriyaki.
Todos estos productos se consumen de forma muy habitual en la cocina
asiática, especialmente la china y la japonesa, pero cada vez más,
con la dieta vegetariana muy en boga y la tendencia a probar
sabores diferentes, los alimentos de otros países entran con fuerza
en las cocinas de todo el mundo.
Recetas con soja:
Ensalada de garbanzos con salsa de soja
Helado de soja con nueces
Arroz con verdura y soja
Carne al estilo chino
Carpaccio de avestruz con brotes de soja
Fideos fritos
Croquetas de tofu
Lasaña de tofu
Reportajes recomendados:
Los derivados de la soja
El tofu, el queso de los vegetarianos
Virtudes de la Soja
Fuentes: Soyfoods.com;
Galeon.com;
Dsalud.com;
Enbuenasmanos.com