Galicia
es un lugar único: verdes campos, mares con carácter,
huellas de antiguas civilizaciones y celosa tradición y cultura.
Si a esas características, le añadimos unas condiciones
climatológicas únicas, obtenemos como resultado una gastronomía
inigualable, con unos productos de la tierra de singular personalidad.
Es el caso de los quesos gallegos, sabrosos lácteos con un sabor
muy especial.
Estos quesos reúnen lo mejor de la tradición ganadera
gallega y de la tecnología más avanzada, ya que novedosos
sistemas de control de calidad se han asentado en los procesos de producción
de estos lácteos para garantizar la máxima higiene y sanidad.
Por
otra parte, los buenos pastos y un excelente ganado vacuno producen
leche de reconocida calidad, lo que redunda en el sabor auténtico
de los quesos. Las cuatro variedades que existen en Galicia tienen,
además, como añadido a su reconocido prestigio, los controles
de calidad que exigen los consejos reguladores de los quesos de Tetilla
y Arzúa-Ulloa, al igual que sucede con los órganos rectores
de San Simón y Cebreiro.
Queso de tetilla: suave y cremoso
El
queso de tetilla es el más conocido de los quesos gallegos, dentro
y fuera de las fronteras españolas, y el que que tiene un área
de elaboración más amplia, que abarca toda la Comunidad
Autónoma de Galicia.
De gusto suave y textura agradable, el queso se elabora con leche de
vaca de ganado de raza Frisona, Pardo Alpina y Rubia gallega, razas
presentes en todos los quesos típicamente gallegos. De la leche
obtenemos una pasta blanda y corteza lavada con un período de
maduración mínimo de siete días.
El resultado que podemos comprar en las tiendas es un queso de forma
cónica, con un peso que oscila entre los 500 y 1.500 gramos.
La pasta, cremosa y uniforme, tiene pocos ojos y posee un color blanco
amarillento. Su sabor es lácteo, mantecoso, algo ácido
y con un toque salado suave.
Arzúa-Ulloa: carácter y tradición
La
Denominación de Origen Arzúa-Ulloa ampara estos quesos
de enorme tradición y sabor inconfundible que podemos encontrar
en el mercado en tres variedades diferentes: Arzúa-Ulloa, Arzúa-Ulloa
de Granja y Arzúa Ulloa Curado. La leche utilizada procede del
ganado vacuno de las razas Rubia Gallega, Pardo Alpina y Frisona.
El queso tiene dos ingredientes básicos: leche entera pasterizada
y cuajo animal. El resultado del proceso de elaboración es un
queso de pasta blanda y corteza lavada con una maduración de
seis días mínimo. Su zona de producción abarca
las comarcas de Arzúa, Melide, Ulloa y varias poblaciones limítrofes.
El queso tiene un sabor lácteo cremoso y suave, con una materia
grasa mínima del 45% y peso entre 0,5 y 3,5 k.
San Simón
Nueces,
plantas, lluvia, leche recién ordeñada y humo de lareira...
todo eso sugiere este exquisito queso prodecente de las parroquias de
San Simón da Costa, Samarugo, Vilapedre y el lugar de Moreda,
así como otros lugares como Vilalba y Muras. Su corteza ahumada
con madera de abedul le otorga ese aroma tan especial que le hace irresistible
para muchos de sus asiduos consumidores.
Con maduración mínima de 60 días, este queso,
elaborado con leche de vaca y cuajo, está formado por una pasta
semi-dura y una corteza de color ocre y consistente, que no supera los
tres milímetros de grosor. El resultado es un queso con forma
de peonza que tiene un contenido en materia grasa superior al 45% y
un peso variable, aunque lo más común es que no supere
el kilo y medio.
Queso del Cebreiro
Existen
pruebas escritas de la existencia de este queso que datan del siglo
XVIII, aunque su tradición se remonta a muchos años antes,
difíciles de estimar con precisión. Es sabido, por ejemplo,
que el monarca Carlos III obsequiaba a la Corte portuguesa con este
delicioso producto.
En cualquier caso, su origen está ligado indudablemente al calor
del paso de los peregrinos por el Camino de Santiago, concretamente,
por Cebreiro, un lugar situado en las montañas de Lugo. Su curiosa
forma, que a algunos recuerda a un gorro de cocinero y a otros a una
seta, le otorga ese carácter único que comparte con el
resto de los quesos gallegos.
Su
sabor también es excepcional: un queso natural, con un poco de
acidez, sin aditivos y de producción limitada, que tiene un aroma
característico a leche y a pasto y que se funde ligeramente en
el paladar. Se elabora con leche de vaca, aunque a veces se mezcla con
leche de cabra, y se consume fresco o ligeramente curado.
El sistema de elaboración se mantiene inalterable a lo largo
de los años. Aunque en 1991 el queso de Cebrerio recibió
la denominación e Producto Gallego de Calidad, lo que ayudó
a sistematizar y controlar mejor los procesos de producción,
todos ellos situados en la parte oriental de Lugo.
Fuente:
Consellería
de Agricultura, Ganderia e Política Agroalimentaria. Xunta de
Galicia.
Imágenes:
www.lareira.net
cheesefromspain.com
lugonet.com/