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La
leche es el alimento más completo de todos los consumidos por el
hombre. Los humanos somos los únicos mamíferos que seguimos
bebiendo algún tipo de leche después de la lactancia. Su
consumo se remonta al Neolítico, aproximadamente al año
6.000 aC, cuando el hombre decidió asentarse y ser sedentario,
abandonando la vida nómada que llevaba desde el comienzo de los
tiempos.
Este líquido blanco es imprescindible en nuestra dieta según
los especialistas. Exceptuando la consumida durante el periodo de lactancia,
lo que tomamos es leche de vaca, aunque con frecuencia
podemos encontrar de oveja o cabra. Los seres humanos tenemos que ingerir
energía y parece que este alimento es el más adecuado para
obtenerla, además de sus características nutritivas, que
nos ofrecen todos los componentes que necesitamos. Muy asociada a la alimentación
de los más pequeños de la casa, la leche es también
un alimento imprescindible en la dieta de los más mayores o de
las mujeres que estén llegando
a la menopausia, debido a todos los problemas de salud y enfermedades
que se derivan de la descalcificación.
Éste es, por tanto, uno de los alimentos más necesarios
durante todas las etapas de nuestra vida. Son muchos los motivos por los
que es recomendable el consumo de leche, pero quizás el más
famoso de todos sea el calcio: los lácteos son
los alimentos que más cantidad contienen de toda nuestra dieta.
Un proceso de elaboración minucioso
La
leche cruda de vaca no está destinada al consumo humano: tiene
que pasar por unos procedimientos previos para que sea saludable. A través
del consumo de leche cruda se pueden contraer distintas enfermedades como
la tuberculosis.
El primer paso del proceso de transformación es el ordeñado
de la vaca, que debe reunir unos requisitos para garantizar su salubridad.
Este proceso de extracción debe realizarse sin interrupciones
y de forma completa, obteniendo el total de la leche. Se procede de esta
manera ya que la leche no contiene los mismos nutrientes durante todo
el proceso de extracción.
Hoy
en día, todo el proceso está mecanizado
y controlado por las grandes centrales lecheras, que proceden a la refrigeración
de manera casi inmediata tras la extracción. En grandes
camiones cisternas se lleva a la central y se procesa de distinta manera,
dependiendo del producto que se desee obtener. Sin embargo, algunos tratamientos
son comunes, con los que se trata de eliminar todos los microorganismos
patógenos.
El primero de los procesos más habituales a los que se somete
la leche es la termización, consistente en aplicar
una temperatura de 63 ó 65 ºC durante 15 segundos, ampliando
así el período durante el cual la leche cruda puede ser
almacenada. La homogenización es otro de estos
procesos comunes y tiene como objetivo conseguir que los glóbulos
grasos se rompan y lograr disminuir su tamaño. La leche homogeneizada
es más digestiva y presenta un color más blanco
y atractivo.
Los diferentes tratamientos térmicos darán como fruto tres
tipos de leche: la UHT (se conserva dos o tres meses),
la pasteurizada (comercializada como leche fresca)
y la esterilizada (se conserva durante 5 ó 6 meses).
Cada una con sus variedades de entera, desnatada y semidesnatada.
Los componentes de la leche
La
calidad de la leche se valora por sus cualidades nutritivas y varía
dependiendo de muchos factores. Raza, edad, cisterna de ordeño...
son algunos de los factores que intervienen en la calidad del producto
final.
El agua es su principal componente, además de
ácidos grasos y colesterol, proteínas
(caseína, lactoglobulinas y lactoalbúminas) e hidratos
de carbono (lactosa). En menor proporción contiene vitaminas
(grupo B, A y D) y minerales
(zinc, magnesio y calcio).
La
leche vacuna, que es la que habitualmente consumimos, tiene más
proteínas por litro y caseína
que la leche materna. Desde el punto de vista digestivo, las diferencias
proteínicas hacen que la asimilación de la leche
de vaca sea más difícil que, por ejemplo, la asimilación
de la leche materna, debido a la mayor cantidad de estos dos elementos.
Aparte de suponer un mayor esfuerzo digestivo, la leche vacuna hace trabajar
más a los riñones debido a su alto valor proteico.
El azúcar que encontramos en la leche vacuna
es la lactosa y la cantidad existente es aproximadamente 4,8 gramos por
litro. La lactosa es un disacárido, es decir, un azúcar
constituido por dos monosacáridos: la galactosa y la glucosa. Este
disacárido favorece la flora intestinal más saludable para
el organismo. También parece demostrado que la ingestión
de lactosa favorece el desarrollo del sistema nervioso durante el crecimiento.
La leche en la cocina
En
todos los países del mundo se consume como bebida. Se puede beber
sola o acompañada, fría o templada. La mayor parte de la
leche de vaca se emplea para la elaboración de productos lácteos
como la mantequilla, los yogures, la nata, el queso, la cuajada y otros
muchos postres.
No sólo los lácteos y postres la incluyen entre sus ingredientes,
hay otros muchos platos como purés, sopas y salsas
que cuentan con sus magníficas cualidades. Es la reina de los postres
y dulces por su inconfundible sabor.
Recetas con leche:
* Suflé
de puré
* Vichyssoise
* Leche
frita
* Natillas
* Arroz
con leche
Reportajes recomendados:
Alimentos
funcionales: leches enriquecidas
Los
batidos: un dúo muy nutritivo
Los
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Redacción/Facilisimo.com
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