Conocido en la antigua Grecia como el fruto del amor y la fecundidad, era ofrecido en los banquetes de boda y consagrado a los dioses. El membrillo, fruto de otoño, embriaga con su olor fresco y llega a los mercados en octubre para disfrute de los paladares más dulces.
Es un fruto autóctono de las zonas centrales y del sur de
Europa, con veranos suficientemente cálidos para que madure.
Parece que su origen está en la ciudad de Cydon,
en la Isla de Creta, de la que toma su nombre científico,
Cydonia oblonga. Se cultiva ampliamente en Suramérica
y en toda la cuenca mediterránea.
El fruto del membrillo
De mismo nombre que el árbol y de un color amarillo dorado,
tiene forma parecida a la pera
o al limón. La piel, rugosa y de textura vellosa,
es bastante dura y la pulpa resulta muy aromática.
Tiene un tamaño, por lo general, mayor que el de de las manzanas,
unos 10 cm. de largo.
Con un sabor amargo, astringente y algo desagradable
crudo, se trata de un producto muy valorado en la repostería
aunque se usa como guarnición con carnes rojas o de caza. El
dulce de membrillo es ideal para acompañar requesón
o nueces, por el contraste dulce-salado, además de fácil
de hacer en casa, aunque se puede comprar ya preparado en todos los
supermercados.
Los nutrientes que aporta el membrillo resultan bastante pobres, al igual que las vitaminas, aunque sí destaca en abundancia la fibra y los taninos, encargados de aportar la propiedad astringente tan característica de este fruto.
Comprar la fruta en el mercado
Disponibles desde principios de otoño hasta principios de invierno, los frutos ideales son los de aspecto carnoso, de piel intacta y amarillenta. Los verdes no han madurado todavía, pero en el frutero de casa no tardarán en hacerlo. En la nevera se conservan perfectamente hasta diez días, aunque es preferible en estos casos envolverlos individualmente.
La carne de membrillo se puede conservar en el congelador una vez
preparada sin que pierda nada de sabor. Para conservar el fruto crudo
hay que pelarlo y cortarlo, aunque esta opción no es muy recomendable
porque se oxidará cogiendo ese color marroncillo característico.
Debido a su gran olor es una buena idea guardar uno en el armario. Puede resultar también un divertido ambientador en el coche, además de muy natural, aunque por este motivo tendremos que reemplazarlo cuando empiece a pasarse.
Algunas recetas:
La carne de membrillo es el dulce más común que se prepara con esta fruta, pero no el único. Nosotros te presentamos una receta de pasteles de Argentina y otra de Strudel de membrillo.