Aunque
cada día quedan menos en el campo, las frutas del bosque son
una delicia de la que aún hoy se puede disfrutar, sobre todo
en postres, así como en productos preparados. Su precio en el
mercado es bastante alto y en el monte la mayoría son difíciles
de encontrar, por eso su consumo ha quedado reducido al paladar de ciertos
sibaritas y al fogón de los cocineros que las necesitan para
dar un toque de sofisticación a sus platos.
Arándano
Estas exquisitas bayas, que se pueden encontrar en los bosques húmedos
del noroeste de España, son quizá demasiado ácidas
para tomarlas al natural, pero constituyen un
ingrediente
perfecto para hacer mermelada, helado, licores y aguardientes, así
como tartaletas e incluso canapés, dulces y salados.
Aportan 100 calorías por 140 gramos y una gran cantidad de vitamina
C, que protege al cuerpo de las agresiones externas. Posee también
importantes cualidades antibacterianas: su zumo es un remedio natural
contra las infecciones urinarias. Como muchas bayas silvestres, su consumo
puede aliviar molestias digestivas, así como los casos de diarrea.
Endrina
Utilizada tradicionalmente en España para elaborar licores, la
endrina puede confundirse a priori con un arándano por su forma
y color. Sin embargo es mucho más amarga, así que su uso
se relega a la producción del delicioso pacharán, un licor
único que facilita las digestiones.
El color del pacharán se desprende del pigmento rojo que poseen
las endrinas.
Fresa del bosque
Las
fresas que originariamente nacían en los bosques europeos nada
tienen que ver ya con las fresas cultivadas que encontramos en el mercado.
Más pequeñas, delicadas y con un sabor más intenso
que el del fresón, como mejor se aprecia la textura y el aroma
de la fresa silvestre es al natural. Ideal para preparar mousse, cremas,
gelatinas, mermelada y helados, también se puede recurrir a ella
entera o a trocitos para decorar o rellenar tartaletas y pasteles.
Sus mayores bazas: su ligereza, su escaso aporte calórico (37
calorías por 100 gramos) y su gran cantidad de vitamina C. El
85% de su composición es agua. También están provistas
de vitamina A y E, y cantidades menos apreciables de otras vitaminas
como las B1, B2, B3 y B6. Entre sus minerales, las fresas aportan fundamentalmente
potasio y magnesio, aunque también hierro, fósforo, yodo
y calcio. Tiene 2,2 gramos de fibra por 100 gramos de producto, lo que
supone un aporte moderado.
Frambuesa
Esta
fruta no sólo es realmente exquisita, además posee numerosas
propiedades nutritivas, entre ellas, su nada desdeñable cantidad
de vitamina C. Además, de este elemento, antioxidante y protector
del sistema inmunológico, la frambuesa incorpora pequeñas
dosis de minerales como calcio, potasio, magnesio y hierro. Este ultimo
elemento ayuda a absorber la vitamina C.
Supone también una buena fuente de fibra y tiene una esencial
función diurética, gracias a su alto contenido en agua.
En 125 gramos de frambuesas hay 50 calorías, 12 gramos de azúcar,
8 de fibra y ni uno de grasa. Es conveniente consumirla rápidamente
ya que es muy frágil y enseguida se estropea. Su sabor dulce
tiene un punto ácido delicioso, que la convierte en una fruta
ideal para mermeladas, tartas, macedonias y decoración de todo
tipo de platos.
Grosella
Existen
diversas variedades de grosellas, la blanca, la negra y la roja. Sin
duda, su característica fundamental es el alto contenido en vitamina
C del que disponen, similar al de la naranja o el kiwi. La grosella
roja sólo tiene una cuarta parte de la vitamina C que la grosella
negra. Es antioxidante, protege contra el cáncer, la gota y la
anemia, además de disponer de un ácido que neutraliza
los efectos negativos del humo del tabaco.
100 gramos de grosellas rojas suministran 45 calorías, 8 gramos
de azúcares y 4 gramos de fibra. Su alto aporte de potasio tiene
importantes propiedades diuréticas, esenciales para el buen funcionamiento
de los riñones. El zumo de grosella se ha utilizado tradicionalmente
para bajar la fiebre.
Su sabor ácido hace de estas frutas la mejor elección
para hacer confituras, mermeladas y jarabes, productos perfectos para
degustar en tostadas, o bien para aderezar postres más elaborados.
Madroño
Fruta
que forma parte de la simbología de Madrid, los madroños
no son tan sabrosos ni aromáticos como otras frutas del bosque
degustadas al natural. Se encuentra en casi todas las regiones españolas
de modo abundante. A no ser que estén totalmente maduros, aproximadamente
en otoño, no se pueden consumir, ya que su sabor es demasiado
ácido.
Tienen un excesivo contenido alcohólico, así que hay
que tener cuidado al comerlos. Se utilizan fundamentalmente para elaborar
licores, vinos frutales, mermeladas y jarabes. Aunque se recurre poco
al madroño en pastelería, esta fruta permite elaborar
postres originales y con un sabor único.
Mora
Esta
deliciosa baya silvestre puede obtenerse de dos plantas: un arbusto,
la zarzamora, que produce frutas muy dulces; y un árbol, la morera,
que ofrece moras algo más ácidas. Su mayor valor nutritivo
se encuentra en su alto contenido en vitamina E, lo que la convierte
en una fruta perfecta para tratar los problemas circulatorios. Como
casi todas las frutas del bosque, también dispone de una nada
desdeñable cantidad de vitamina C que, como ya hemos mencionado,
es esencial para proteger al organismo de agresiones externas y del
envejecimiento celular.
100 gramos de moras suministran poco más de 40 calorías,
con unas 8 procedentes de materia grasa. Posee fibra y azúcares,
esenciales para, respectivamente, mejorar el tránsito intestinal
y aportar energía al organismo. Entre sus fibras, destaca la
pectina, una fibra soluble que ayuda a rebajar los niveles de colesterol.
Los cocineros aprecian mucho esta baya, que se encuentra sin dificultad
en las riberas de los ríos de casi toda España. Ideal
para preparar mermeladas y compotas, también constituye un manjar
en numerosos postres (tartas, mousse, pasteles, charlotas), así
como un toque innovador y agridulce en algunos platos salados.
Recetas
* Espuma
con frutos rojos
* Bizcocho
de manzanas y arándanos
* Tejado
de fresas a los tres chocolates
* Tarta
alemana de moras
* Batido
de frutas del bosque
Fuentes:
Redacción Platodeldia.com
Juver
El Mundo