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Aunque
la tradición anglosajona de Halloween gana adeptos día
a día, la fiesta católica del Día de Difuntos todavía
tiene sus fieles seguidores en España e Hispanoamérica.
Cada primero de noviembre, muchas familias rinden culto a sus antepasados
acudiendo al cementerio y adornando las lápidas con flores. Pero
la festividad de Todos los Santos es algo más que un tributo
a los fallecidos: es un día perfecto para reunirse con la familia
y degustar los postres típicos de tan señalada fecha.
Es un hecho que cada región tiene sus propias preferencias para
la repostería de esta jornada, pero, sin duda, los buñuelos
y los huesos de santo son los postres más populares en
España, y fundamentalmente en Madrid.
Huesos de santo
Este
delicioso y delicado postre hunde sus raíces en la propia
tradición repostera de Castilla. Su inmediato antecesor
es el típico mazapán, un dulce hecho de almendras, que está
vinculado a la fiesta de la Navidad. De pasta de mazapán también
son los huesos de santo, que no son más que la innovación
de algún repostero anónimo al que se le ocurrió que
el mejor modo de moldear el mazapán en el Día de los Difuntos
era con forma de hueso.
En realidad los huesos de santo no tienen una forma definida 'de hueso'.
No son más que canutillos de mazapán que
se recubren de almíbar, que es lo que le da ese
toque de color tan blanco. Antiguamente, el interior se rellenaba solamente
de una masa dulce de yema, aunque con el paso de los
años se fueron diversificando los rellenos y ahora
los podemos encontrar de todos los sabores: desde gustos tradicionales
como chocolate, trufa o coco, hasta otros más atrevidos como el
plátano o la frambuesa.
Se trata de un postre muy concentrado: reúne
en una porción muy pequeña un sabor dulce muy denso, por
lo que enseguida 'llenan'. En Castilla no se ha perdido su tradición
y se consumen más que nunca, a pesar de que su precio es bastante
elevado. Su valor es alto porque aún se elaboran artesanalmente:
lo más común es adquirirlos en pastelerías y confiterías.
Buñuelos rellenos
Mucho
más ligeros y económicos que los huesos de santo, o por
lo menos así es en teoría, son los famosos buñuelos,
que inicialmente eran 'de viento', y que hoy se saborean
rellenos de distintos sabores. La pasta del buñuelo,
hecha de harina y azúcar, que se fríe en aceite bien caliente,
tiene una gran tradición gastronómica en España:
ya a principios del siglo XVII encontramos referencias a este postre,
en torno a las recetas que usaba el cocinero real de Felipe III.
Al tener menos peso que los huesos, son más ligeros
y cuestan más baratos, sin embargo, a la larga, también
empachan. Los rellenos de crema, cabello de ángel, chocolate y
nata ya no son los únicos. Actualmente existe una variedad tan
amplia como la que encontramos en la pasta de los huesos de santo.
Los panallets
Más
habituales en Cataluña, pero ya muy extendidos por toda España,
destacan también entre los postres del Día de Difuntos,
los panallets,
que son deliciosos productos de repostería casera compuestos de
azúcar, mazapán, limón y huevo.
Al igual que los huesos o los buñuelos, los panallets son unos
pasteles pequeños, de gusto exquisito, que se
pueden comprar de diversos sabores, aunque los de piñones
son los más tradicionales. Hoy son producto de pastelería,
pero no cabe duda que lo más habitual durante décadas fue
elaborarlos en casa.
El origen de Halloween
Aunque
esté muy extendida la creencia de que el origen de esta fiesta
se encuentra en tierras norteamericanas, en realidad, Halloween tiene
raíces muy próximas a la Península Ibérica.
Algunos especialistas sitúan el nacimiento de esta celebración
típicamente anglosajona en la Galicia rural de
mediados del siglo XIX.
La tradición celta de poner, cada noche del 1
de noviembre, calabazas huecas con ojos y bocas amenazantes y una vela
en su interior, adornando las calles de los pueblos, es una herencia compartida
tanto en Galicia como en Irlanda, desde donde se exportó a Norteamérica
a través de los colonos.
Aunque
existen muchas teorías, el origen de la 'Noche de Brujas'
aún es muy difuso. Algunos expertos atribuyen a los druidas
celtas la celebración de este día mágico; otros consideran
que no es una herencia pagana, sino una una tradición procedente
del cristianismo.
Sea cual sea su verdadero origen, los disfraces y calabazas propias
de Halloween ganan terreno en todo el mundo frente al recogimiento de
la fiesta de Todos los Santos, sin embargo, lo más delicioso
de la tradición católica, los exquisitos buñuelos
y huesos de santo se mantienen con más fuerza que nunca.
Recetas para el Día de Todos los Santos
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| Huesos de santo tradicionales |
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Ingredientes:
Para
el mazapán:
200 gr. de azúcar,
150 gr. de almendra molida,
100 ml. de agua,
azucar glasé.
Para el relleno:
100 grs. de azúcar,
4 yemas de huevo,
50 gr. de agua. |
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Elaboración
Hacer con el agua y el azúcar un almíbar
fuerte e ir añadiendo la almendra hasta formar una
masa. Se deja enfriar. Por otro lado, hacemos un almíbar
fuerte con el agua y el azúcar y, cuando esté
listo, incorporar poco a poco a las yemas batidas. Introducimos
la mezcla en el recipiente donde hemos hecho el almíbar
y se calienta al baño María, evitando que entre
en ebullición porque la pasta se podría cortar.
Una vez que haya espesado bien, dejar enfriar.
Cogemos el mazapán y lo amasamos con un rodillo,
espolvoreando toda la superficie con azúcar glasé
para darle el toque blanco de los huesos. Hacemos tiras
cuadradas del tamaño que consideremos más
adecuado, pero con las dimensiones suficientes para hacer
con ellas los canutillos. Cada tira cuadrada se enrolla
en un palo de 1 cm. de grosor (puede valer un lápiz
o palillos chinos) y pegamos la masa con los dedos. Nos
aseguraremos de espolvorear cada canutillo con azúcar
glasé para evitar que la masa se pegue al palo.
Se saca del palo, se deja enfriar y se rellena con la pasta
de yema.
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| Buñuelos tradicionales |
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Ingredientes:
80 ml. de aceite,
250 ml. de agua,
250 gr. de harina,
4 huevos,
sal,
azúcar glasé,
canela.
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Elaboración
Calentamos el agua, el aceite y la sal y cuando
entre en ebullición, añadimos toda la harina,
moviendo sin parar hasta hacer una masa compacta y homogénea
que se desprenda de las paredes del recipiente.
Se saca del fuego y, cuando se haya templado, se incorporan
los huevos, uno a uno. Calentamos abundante aceite en un
cazo a fuego medio. Con una cuchara pasada por el aceite
caliente, cogemos una bola de masa y se introducen en el
cazo cuando el aceite esté humeante. Una vez se vayan
friendo los buñuelos se dejan en un papel absorbente
para eliminar el exceso de aceite.
Se espolvorean con azúcar glasé, y si deseamos,
con canela. También se pueden rellenar, utilizando
una manga pastelera, con nata, crema o chocolate.
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Redacción/Facilisimo.com
Imágenes: Facilisimo.com; Sxc.hu.
Fuentes: Efe,
Laverdad.es,
Cocinafamiliar.
Agradecimientos a Tahonas y Hornos de Luis.
Fotos tomadas en la pastelería del C.C. Villacenter,
Villaviciosa de Odón (Madrid).
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