|
Este
cereal, uno de los más utilizados a lo largo y ancho del planeta,
tiene su origen en América, donde se cultivaba
hace ya más de 4.500 años. Allí, las amarillas mazorcas
constituían el alimento principal de los habitantes del continente
mucho antes de que, tras la colonización, se exportaran a Europa.
Tal era su importancia que la mitología azteca
le otorgaba un papel primordial; Chicomecohuatl, la diosa del
maíz simbolizaba el poder fertilizante del agua, en compañía
de siete serpientes.
Las amplias plantaciones, ya extendidas por todo el mundo, dan lugar
a las mazorcas de maíz, un alimento muy versátil, ya que
posee múltiples usos en la cocina, tanto tiernas como tras pasar
por un proceso de secado.
Un gran aporte de hidratos de carbono
El
almidón es el componente básico de los
granos de maíz; se trata de un hidrato de carbono que proporciona
gran energía al organismo. Las proteínas,
necesarias en la formación de los tejidos, le siguen en importancia.
Asimismo, contiene fibra,
que colabora en el tránsito intestinal y es adecuada para las dietas,
ya que produce sensación de saciedad. También posee ácidos
grasos poliinsaturados, adecuados en la prevención de enfermedades
cardiovasculares.
Aunque no es lo más destacado de su composición nutricional,
también aporta vitaminas A, o carotenos, que mantiene
la buena salud de la vista y la piel, y E, que posee
efectos antioxidantes y colabora en la renovación de los tejidos.
Entre los minerales que se encuentran en este cereal
destacan el fósforo,
imprescindible en el funcionamiento de los músculos, y el potasio,
necesario para la actividad celular; también proporciona calcio,
magnesio y sodio.
Una mazorca y muchos productos
En
el mercado disponemos de maíz tanto fresco como seco. Si es tierno,
la forma más sencilla de consumirlo es preparar la mazorca
entera, asada o cocida. En rebanadas se añade
a guisos y desgranada, normalmente en envase, se añade
a guisos y a ensaladas, aportando un toque dulce al plato. Otro de los
productos derivados del maíz es el aceite, que
sirve para aderezar ensaladas, preparar salsas como la mayonesa, o para
hacer margarinas.
En cuanto al cereal seco, destaca el grano suelto para
hacer las conocidas palomitas, el ingrediente fundamental
en las salas de cine de todo el planeta, los 'kikos' o maíz tostado,
o su uso para preparar galletas. También se encuentra 'nixtamalizada',
utilizada para elaborar tortas, productos muy típicos de países
latinoamericanos como México.
Las tortas son la base de platos tan conocidos como
las fajitas, las quesadillas o los tacos. Las tortillas se pueden adquirir
ya preparadas, aunque es posible hacerlas en casa fácilmente; tan
sólo se necesita harina de maíz y agua tibia, con los que
se produce una masa homogénea. Con ella amasan láminas finas
de forma redondeada, del tamaño de un plato. Estas tortas se fríen
hasta que los bordes estén dorados.
Para
las fajitas se utilizan estas tortas y se rellenan con
carne acompañada de pimiento, cebolla, o las hortalizas que deseemos,
aderezadas con condimentos. Las quesadillas pueden rellenarse
de queso, jamón cocido o vegetales; para cocinarlas, se introduce
el relleno en la tortilla, se espolvorea con un poco de harina y se fríe.
Las tortillas cortadas en trozos pequeños y muy fritas son los
conocidos nachos, que se acompañan con diversas
salsas.
La harina, conocida comúnmente como maicena,
es empleada en la cocina para rebozar alimentos, para espesar salsas o
postres y para hacer pan adecuado para celíacos,
ya que carece de gluten, proteína presente en cereales como el
trigo y que no toleran los afectados por esta enfermedad.
Recetas con maíz
* Quesadillas
* Quesadillas
verdes
* Carbonada
criolla
* Suflé
de maíz
* Mole
poblano
Reportajes recomendados
Celiaquía:
el gluten está prohibido
Redacción/Platodeldia.com
Imágenes: Platodeldia.com; Sxc.hu.
Fuentes de información: Valvanera.com;
mexico.udg.mx;
fao.org
|