La
dieta vegetariana está de moda. La preocupación por una
alimentación sana y equilibrada, así como el culto al
cuerpo, están moviendo a muchos a pasarse a los beneficios de
una dieta sin carne. La duda que plantea este tipo de alimentación
está relacionada con las posibles carencias que se pueden derivar
de la ausencia de nutrientes de origen animal en las comidas.
Las Sociedades Vegetarianas de Inglaterra
y Estados Unidos consideran que una dieta vegetariana proporciona sólo
beneficios a nuestro organismo. Por ejemplo, los vegetarianos tienen menos
posibilidades de padecer enfermedades del corazón, así como
hipertensión, obesidad, diabetes, cáncer, desórdenes
intestinales, piedras en el riñón y en la vesícula,
e incluso osteoporosis.
Existen algunos estudios que prueban que la dieta vegetariana es absolutamente
sana. Dickerson y Davies (1986) estudiaron a vegetarianos y no-vegetarianos,
y hallaron que los que no comían carne iban menos al médico
y que sus hospitalizaciones eran por tiempos más reducidos que
los 'carnívoros'.
Reducir el consumo de grasas
La mayoría de las organizaciones que velan por la salud mundial
aconsejan una alimentación baja en grasas y rica en fibra y vitaminas.
La Organización Mundial de la Salud considera que es mucho más
sano reducir el consumo de grasas y aumentar el consumo de frutas, verduras,
cereales y legumbres. La mayoría de dietas para enfermos o las
que recomiendan los médicos introducen casi todos los componentes
de una alimentación vegetariana.
Los ovo-lácteo-vegetarianos son aquellos que no eliminan los
huevos y los lácteos de su dieta, y es de estos producos de donde
obtienen grasas y proteínas. Sin embargo, una dieta con una elevada
cantidad de productos lácteos muy grasos puede ser contraproducente.
Los productos animales son la principal fuente de grasas saturadas en
la dieta. Los vegetarianos suelen nutrir su cuerpo, proporcionalmente,
con más grasas poli insaturadas que saturadas, si los comparamos
con los no-vegetarianos.
Los productos vegetales no sólo proporcionan hidratos de carbono
complejos y fibras esenciales en una dieta sana. Además, algunos
estudios consideran que los antioxidantes de fruta y verdura son fundamentales
para proteger nuestro organismo de agresiones externas. La vitamina
A en forma de beta caroteno, la vitamina C y la E son agentes protectores
extraordinarios para nuestro cuerpo, y todas ellas se encuentran de
forma abundante en los vegetales.
Las carencias de proteínas
Una
de las opiniones más extendidas a cerca de las dietas vegetarianas
es que una alimentación basada exclusivamente en productos vegetales
supone prescindir de proteínas en el organismo, nutrientes que
son fundamentales para la salud. Según expertos de la Sociedad
Vegetariana de Estados Unidos, las proteínas no sólo se
encuentra en los productos de origen animal.
Si
bien es verdad que la fruta apenas tiene este elemento, la mayoría
de las verduras, los guisantes, las judías verdes y los brotes
proveen entre el 15 y el 45% de sus calorías en forma de proteína.
La soja es una excelente fuente proteica para los vegetarianos. De hecho,
muchos expertos consideran que la proteína animal es simplemente
un polímero de aminoácidos que los animales derivaron
de las plantas que consumieron.
Las proteínas, por tanto, están aseguradas en la dieta,
a no ser que un vegetariano se alimente sólo de las frutas que
contengan menos del 10% de proteína o de dulces, que no disponen
de mucho valor nutritivo. Por otra parte, los aminoácidos, componentes
de la proteína, también están presentes en verduras
y féculas no refinadas. Estos alimentos incluyen los ocho aminoácidos
esenciales, aunque no está demás seguir los consejos de
un dietista para orientarnos a la hora de consumir los alimentos más
adecuados en cada caso.
Los
productos vegetales más ricos en proteínas son las legumbres,
los productos de soja y algunos frutos secos (el cacahuete, por ejemplo).
Los ovo-lácteo-vegetarianos, además, obtienen estos elementos
de la leche y los huevos. Según algunos datos estadísticos,
la obsesión por las carencias de proteínas puede ser,
en ocasiones, exagerada, ya que se calcula que en el mundo desarrollado
se consume el doble de la proteína necesaria en una dieta equilibrada.
Grasas e hidratos de carbono
Agatha
Thrash en "Nutrición para Vegetarianos" argumenta que
en China la mayoría de la población consume sólo
el 3% de las calorías en forma de grasa, y no se ven deficiencias
de ácidos grasos. Las grasas tienen, por supuesto, su labor en
la digestión: satisfacen el estómago, transportan las
vitaminas A, D, E y K, y ofrecen sabor al paladar, entre otras.
La dieta en los países desarrollados se sustenta muchas veces
en la grasa. De ahí que la obesidad sea una de las enfermedades
más extendidas en Occidente: el 33% de la población de
Estados Unidos es obesa, una cifra que se reduce en el caso de los europeos
(entre un 10 y un 20% de la población tiene sobrepeso). La dieta
americana contiene un promedio del 40% de grasas, un índice muy
alto si tenemos en cuenta que médicos y expertos en nutrición
consideran que es suficiente con una ingesta entre el 10 y el 30%.
La
mayoría de los vegetarianos no tienen problemas de sobrepeso,
porque apenas ingieren grasas y colesterol. Sin embargo, no debemos
olvidar que el exceso de grasas también puede proceder de aceites
vegetales, que deben consumirse de forma moderada.
Los hidratos de carbono constituyen una de las fuentes energéticas
más importantes del organismo y las dietas vegetarianas suelen
ser ricas en este elemento: las frutas, los cereales, legumbres, verduras
y productos ricos en fécula, como la patata, el maíz y
la calabaza. Aunque suelen ser rechazados, porque se cree que 'engordan',
en realidad son imprescindibles y se queman fácilmente, mucho
más rápido que las grasas.
Minerales, vitaminas y fibra
Sin
duda, los alimentos más ricos en vitaminas, minerales y fibra
son los vegetales, y casi todas las variedades de vitaminas pueden obtenerse
de ellos.
Sin embargo, los vegetarianos tienen
que proveerse de la vitamina B12, esencial para el sistema nervioso y
todas las funciones de las células. Los que no comen ni huevos
ni productos lácteos necesitan aportes extra, que se pueden obtener
de alimentos reforzados con esta vitamina. Éstos son levaduras,
análogos de la carne, leches de soja y otros artículos que
se compran en herbolarios y tiendas especializadas. También existen
productos de farmacia con vitamina B12.
Los
ácidos, la coagulación, los huesos, los músculos
y los nervios son algunas de las partes de nuestro cuerpo que se benefician
de la ingesta de minerales. El calcio es fundamental para el tejido
óseo, así como para los dientes. No sólo la leche
es una gran fuente de calcio, también la verdura de hoja verde
oscura, la col, algunas algas y el brócoli pueden proveer al
organismo de un aporte suficiente de este mineral.
El hierro está muy presente en la carne, pero también
en algas, verduras y legumbres. Por su parte, las mejores fuentes de
zinc provienen de las verduras del mar, la avena, las semillas de girasol,
legumbres y los cereales integrales.
La
carencia de fibra en la alimentación es otro de los problemas
de las sociedades industrializadas, donde las dietas no suelen ser muy
equilibradas. La ausencia de fibra en las comidas produce estreñimiento,
cáncer de colon, varicosis y problemas en el sistema circulatorio
y cardiovascular. Los cereales -los productos integrales sobre todo-,
frutas con piel y verduras son muy ricos en fibra y, generalmente, los
vegetarianos no suelen tener carencias de este elemento.
A pesar de todo, siempre es recomendable acudir al especialista en nutrición
si se quiere realizar una dieta vegetariana, ya que nos dirá
que alimentos necesitamos según las necesidades de nuestro organismo.
Fuente:
www.mundovegetariano.com
www.elmundosalud.com