
Cuando escuchamos la palabra dieta casi todos lo asociamos a un
régimen de adelgazamiento. Pero cuando hablamos de la dieta
macrobiótica, al igual que lo hacemos de la vegetariana, nos estamos
refiriendo a algo más: a una filosofía, a
un estilo de vida.
En concreto, lo que esta dieta pretende, como nos comenta la
dietista-nutricionista Marta González Caballero, “es la búsqueda del
equilibrio físico y emocional a través de la nutrición”.
Macrobiótica es una palabra que proviene de la conjunción de dos
términos griegos, ‘Macro’ que significa grande o largo, y ‘Bios’, que
se traduce en vida. Esta unión fue llevada a cabo por un filósofo
oriental de principios del pasado siglo XX, Oshawa, y en general, por
toda su escuela. Con ese término “querían distinguir un
régimen
cerealista basado en principios de la filosofía Zen-Budista”,
apunta la experta.
Conociéndola

A través de la combinación de distintos alimentos, se busca encontrar
un equilibrio cuerpo-mente. “El
sistema macrobiótico preconizado por Oshawa consiste en una serie de diez dietas que van de
menos tres a más siete”, nos explica la especialista. Es decir, son
dietas que se basan en una escala numérica que representa el consumo
creciente o decreciente de ciertos alimentos.
González Caballero nos resume esas diez dietas de la
siguiente forma: las cinco primeras se sitúan en una escala de -3 a
+2, e incluyen cantidades decrecientes de alimentos de origen animal.
Las dietas restantes, situadas entre el +3 a +7, son exclusivamente vegetarianas y contienen un consumo creciente de granos de cereales, hasta llegar a
la dieta siete basada sólo en granos de cereales
groseramente triturados.
Los puntos clave
Además de esas diez dietas, la experta nos apunta los principios básicos que hay que tener en cuenta en la dieta
macrobiótica:
- Eliminar alimentos industriales (azúcar,
conservas, colorantes…) por estar adulterados.
- No tomar ingredientes químicos.
Esto incluye no consumir frutas ni verduras cultivadas o tratadas con
abonos químicos.
- No tomar alimentos procedentes de los países alejados del lugar donde se vive.
- Cocinar los alimentos con aceite vegetal o agua,
en recipientes de barro cocido, pyrex o de hierro esmaltado y salar con
sal marina no refinada ni enriquecida.
- Consumir las verduras de cada estación.
- Reducir al máximo la ingesta de líquidos.
- No tomar café (sólo se admite beber té natural de China y de Japón).
- Evitar las hortalizas calificadas como Yin (su
energía es debilitante), como por ej. patatas, berenjenas y tomates.
- Consumir cereales como el arroz integral, trigo, alforfón, centeno, maíz, cebada o
mijo, cocidos o crudos, hervidos o salteados, al horno o a la crema. Son alimentos Yan, es decir, su energía es tonificante.
- Masticar cada bocado por lo menos 50 veces.
Contraindicaciones
Lo que se aboga desde siempre por parte de dietistas y
nutricionistas, es que una dieta variada es lo mejor para nuestra
salud. Por ello, las restricciones de consumo de ciertos alimentos que
tiene la dieta macrobiótica, y el abuso de otros, puede ser perjudicial.
Así, si la dieta es exclusivamente cerealista, como comenta González
Caballero, “se llega a caer en un
desequilibrio por la
carencia de proteína de buena calidad (los cereales contienen poca
lisina).
Además, en algunos casos, hay riesgo de sufrir anemia ferropénica, por falta de hierro, o hipocalcemia, por
falta de calcio. También se puede crear un déficit de vitaminas A, D,
B12, y vitamina C. “La reducción del consumo de agua constituye un
peligro que se manifiesta por deshidratación e insuficiencia renal”,
añade a todo lo anterior la especialista. Por todo ello, no es en
absoluto recomendable para ser seguida por niños en edad de
crecimiento.
Como cuando se inician todas las dietas o se lleva a cabo cualquier
cambio en la alimentación habitual, es necesario buscar el asesoramiento
de expertos en nutrición y dietética para evitar riesgos para
la salud. En el caso de esta dieta macrobiótica, aunque no se busque
estrictamente adelgazar en sí, también debemos contar con el apoyo de
expertos. Así, el equilibrio cuerpo-mente será más completo y, sobre
todo, seguro.
Agradecimientos a la dietista-nutricionista Marta González Caballero.
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